17 de mayo de 2026

La Argentina Rappi: récord de ventas de motos y precarización en alza

El récord de ventas, lejos de ser una señal inequívoca de mejora, expone las transformaciones de un modelo donde el crecimiento de ciertos indicadores convive con el deterioro de las condiciones de trabajo y de vida.

El mercado de motos 0 km en Argentina atraviesa un momento de expansión inédita, con más de 80.000 unidades patentadas en abril y un crecimiento interanual superior al 50%.

Sin embargo, detrás de estos números récord no necesariamente hay una señal de dinamismo económico, sino un cambio en las estrategias de supervivencia de amplios sectores sociales.

El dato, difundido por la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA), confirma que el fenómeno se consolida: en lo que va del año ya se superaron las 300.000 unidades vendidas, muy por encima del mismo período anterior. A simple vista, podría interpretarse como una recuperación del consumo. No obstante, un análisis más profundo revela que el impulso proviene, en gran medida, de la expansión del trabajo informal vinculado a plataformas de reparto y de la necesidad de abaratar costos de transporte.

Las motos de baja cilindrada dominan el mercado, lo que refuerza esta lectura. No se trata de bienes asociados al ocio o al crecimiento patrimonial, sino de herramientas de trabajo o soluciones económicas frente al encarecimiento del transporte público y privado. En muchos casos, la cuota de financiamiento de una moto se acerca —o incluso resulta más conveniente— que el gasto diario en movilidad, lo que empuja a miles de personas a volcarse a esta alternativa.

El crecimiento también está fuertemente apalancado por el crédito, con planes de financiación que facilitan el acceso incluso en contextos de ingresos deteriorados. Esto abre otro interrogante: cuánto de este boom es sostenible y cuánto responde a un endeudamiento creciente de los hogares para sostener niveles básicos de movilidad o generar ingresos.

A su vez, el avance de las aplicaciones de reparto como salida laboral —ya sea principal o complementaria— aparece como un factor central. En ese marco, la moto deja de ser un bien de consumo tradicional para convertirse en una pieza clave de la economía informal, donde la flexibilidad convive con la falta de derechos laborales y la inestabilidad de ingresos.

Las cifras, entonces, plantean una paradoja: mientras el sector de motovehículos alcanza máximos históricos, el trasfondo es un mercado laboral más frágil y una estructura económica que empuja a cada vez más personas al “rebusque”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *