Electrofueguina analiza retiros voluntarios y crece la preocupación por el empleo industrial
Los sindicatos siguen de cerca la situación mientras crece la preocupación por el deterioro del empleo en el polo industrial fueguino. Para Río Grande, cualquier nueva pérdida de puestos representa un problema que trasciende las relaciones laborales internas de una empresa y vuelve a poner en discusión el futuro de una estructura productiva que en los últimos años viene soportando una marcada contracción.

La empresa radicada en Río Grande evalúa iniciar durante octubre una ronda de convocatorias individuales a trabajadores para ofrecer acuerdos de desvinculación.
Aunque la compañía y los sindicatos todavía no confirmaron oficialmente la medida, las versiones encendieron las alarmas en un sector que viene sufriendo una fuerte pérdida de puestos de trabajo.
Según fuentes vinculadas al ámbito industrial, Electrofueguina comenzaría durante octubre a convocar de manera individual a parte de su personal para plantear esquemas de finalización voluntaria de los vínculos laborales. La eventual medida alcanzaría a una cantidad significativa de trabajadores y no estaría limitada exclusivamente a las líneas operativas, sino que también podría involucrar a empleados de supervisión.
Hasta el momento, no trascendieron oficialmente ni la cantidad de trabajadores que podrían ser alcanzados ni los montos de las eventuales indemnizaciones. Tampoco existe, por ahora, una confirmación formal por parte de la empresa, de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ni de los gremios que representan al personal jerárquico.
La posibilidad de una reducción de la plantilla genera preocupación en el movimiento obrero fueguino, especialmente por el contexto que atraviesa la industria electrónica y el régimen de promoción industrial de la provincia.
El eventual ajuste en Electrofueguina se produciría en un escenario marcado por una fuerte contracción del empleo en las industrias promovidas de Tierra del Fuego.
Los últimos datos oficiales muestran que en agosto de 2026 el sector registró 6.564 puestos de trabajo, frente a los 10.033 contabilizados durante el mismo mes de 2025. La caída implica la pérdida de miles de empleos en apenas un año.
La situación es todavía más significativa en la industria electrónica, uno de los principales motores del entramado productivo fueguino. En agosto, el sector empleaba a 5.091 trabajadores, un 37,7% menos que un año atrás. En paralelo, la fabricación de bienes electrónicos registró una contracción interanual del 30,8%.
En este escenario, cualquier reducción adicional de personal puede tener un impacto que exceda los límites de una fábrica. En ciudades como Río Grande, el empleo industrial sostiene buena parte de la actividad comercial, los servicios y una extensa red de proveedores vinculados directa e indirectamente con las plantas.
Una reestructuración que todavía no está confirmada
Las versiones sobre Electrofueguina conviven, además, con señales que muestran una situación menos definida. La planta continúa desarrollando sus procesos productivos habituales y, durante las últimas semanas, incluso difundió búsquedas laborales para determinados puestos.
Esa dinámica abre la posibilidad de que la empresa esté evaluando una reestructuración de su dotación de personal antes que un freno generalizado de la producción. En otras palabras, el escenario que comienza a delinearse no sería necesariamente el de una paralización de la planta, sino el de una eventual reducción selectiva de trabajadores en un contexto de menor actividad.
Ahora, la principal incógnita pasa por determinar si las convocatorias individuales finalmente comenzarán durante octubre y cuál será su alcance.
