Crisis industrial en Pilar: se perdieron 7.000 empleos y 50 empresas enfrentan una situación crítica
Sin una recuperación de la demanda y de la producción, la pérdida de puestos de trabajo podría profundizarse. Lo que durante décadas funcionó como uno de los principales polos de generación de empleo de Pilar enfrenta ahora una etapa de ajuste que amenaza no solo a las empresas, sino también al consumo, al comercio y a la economía de miles de familias.

El Parque Industrial de Pilar atraviesa una fuerte contracción de la actividad productiva, con una caída cercana al 20% en su dotación laboral durante los últimos seis meses. El intendente Federico Achával advirtió que unas 50 de las 300 empresas radicadas en el complejo se encuentran al límite de la quiebra o del concurso preventivo.
El principal polo fabril de Pilar y uno de los más importantes del país enfrenta un escenario de creciente deterioro. De acuerdo con datos difundidos por el municipio y la Cámara Empresarial del Parque Industrial de Pilar (CEPIP), la cantidad de trabajadores que ingresan diariamente al predio cayó de unos 35.000 a 28.000, lo que implica la pérdida de aproximadamente 7.000 puestos en apenas medio año.
El intendente Federico Achával expresó su preocupación por la evolución del empleo y sostuvo que el retroceso de la actividad ya tiene consecuencias concretas sobre el entramado productivo y social del distrito. A esta reducción de puestos se suma la delicada situación financiera de numerosas compañías.
Según información transmitida al jefe comunal por las autoridades del Consorcio del Parque Industrial, unas 50 empresas, sobre un total cercano a 300, atraviesan dificultades que las ubican «al límite de la quiebra o del concurso».
Desde la CEPIP señalaron que el deterioro se profundizó durante los primeros meses de 2026, con una combinación de despidos, reducción de estructuras y cierres de establecimientos.
La pérdida de empleos se produjo, en buena medida, mediante recortes graduales. Muchas compañías redujeron sus plantillas entre 10 y 30 trabajadores, mientras que otras directamente paralizaron o cerraron sus operaciones. El resultado es un debilitamiento progresivo de uno de los principales motores económicos de Pilar.
Entre los casos más significativos aparece Ilva, que desvinculó a unos 300 trabajadores y mantiene paralizada su planta desde agosto de 2025. También Kimberly-Clark cerró su establecimiento local, dejando alrededor de 220 personas sin empleo, mientras que Whirlpool abandonó la fabricación de lavarropas y afectó a otros 220 puestos.
En tanto, Moura redujo líneas de producción y comenzó a abastecerse desde Brasil, mientras que Berry —actualmente Magnera— cerró sus operaciones luego de perder a Kimberly-Clark como principal cliente, con un impacto sobre unos 350 trabajadores.
Desde el sector empresario atribuyen la pérdida de competitividad a una combinación de factores: el aumento de las importaciones, la competencia de productos provenientes de China, el nivel del tipo de cambio y la contracción del consumo interno. Para la CEPIP, el problema no radica necesariamente en la apertura comercial en sí misma, sino en que las empresas locales deben competir en condiciones que consideran desiguales.
Achával, en cambio, responsabilizó directamente a las políticas económicas del Gobierno nacional.
Según el intendente, la apertura de las importaciones está provocando que algunas industrias abandonen la producción para transformarse en importadoras, mientras otras optan por reducir personal para sobrevivir. También cuestionó la paralización de la obra pública y sus efectos sobre la actividad económica.
El impacto de la crisis excede las puertas del parque industrial. La caída del empleo industrial repercute sobre el comercio y el consumo en Pilar, en un contexto en el que, según los datos mencionados por el municipio, unas 140.000 personas se encuentran endeudadas y alrededor de 60.000 están en situación de mora.
El escenario también condiciona la capacidad de respuesta del gobierno local. Achával sostuvo que el municipio dejó de recibir aportes de programas nacionales que anteriormente financiaban distintas políticas y señaló además una disminución del 15% en los recursos provenientes de la coparticipación provincial.
La discusión, de este modo, trasciende la situación puntual de las empresas del parque y vuelve a poner en debate el rumbo de la política industrial argentina.
Mientras el municipio reclama un modelo que priorice la producción y el empleo, los empresarios solicitan reducir la presión impositiva y establecer condiciones de competencia más equilibradas frente a los productos importados.
