El empleo es la principal preocupación de los argentinos y más de la mitad de los hogares contiene dificultades económicas
El principal dato no es solamente que la desocupación haya desplazado a la inflación del primer lugar. Es que el eje de la preocupación social parece trasladarse desde el precio de las cosas hacia la posibilidad concreta de tener ingresos suficientes y un trabajo que permita sostenerlas.

Una encuesta de Management & Fit muestra un cambio en las prioridades de los argentinos: la desocupación pasó al primer lugar, mientras crecen el temor a perder el trabajo, las dificultades para llegar a fin de mes y la incertidumbre sobre la recuperación económica.
La preocupación económica en la Argentina parece estar ingresando en una nueva etapa: el empleo comenzó a pesar más que la inflación en el ánimo social. El último Monitoreo de Opinión Pública de Management & Fit, correspondiente a septiembre de 2026, muestra que la desocupación desplazó a los aumentos de precios y tarifas como principal problema del país, al tiempo que más de la mitad de los hogares consultados reconoce dificultades para afrontar sus gastos.
El 19,8% de los encuestados señaló a la desocupación como el principal problema nacional, 2,2 puntos porcentuales más que en julio. En sentido contrario, la preocupación por los aumentos de precios y tarifas descendió del 22,4% al 18,9%. La diferencia entre ambas variables es estrecha, pero el cambio resulta significativo porque marca un desplazamiento en la agenda social: el temor ya no está concentrado exclusivamente en cuánto aumentan los precios, sino también en la posibilidad de contar con un ingreso estable para afrontarlos.
Detrás del desempleo aparecen la corrupción, con el 15,9%; la inseguridad, con el 13,7%; y la pobreza, con el 13,5%. Sin embargo, cuando la pregunta deja de referirse a los problemas del país y se concentra en la vida cotidiana, la economía adquiere todavía mayor peso.
Llegar a fin de mes es la principal preocupación personal, mencionada por el 22% de los consultados. Le siguen los bajos ingresos, con el 17,2%, y el endeudamiento personal o familiar, con el 10,4%. La falta de trabajo también aumentó como preocupación individual, del 8,9% al 9,4%, mientras que el temor a perder el empleo trepó del 3,5% al 4,5%. A su vez, las dificultades para alquilar o acceder a una vivienda pasaron del 4,9% al 7,4%.
En conjunto, las dificultades económicas reúnen el 69,1% de las menciones personales. El dato permite observar que el problema excede la discusión sobre inflación o desempleo considerados de manera aislada: ingresos, trabajo, deudas, vivienda y capacidad de consumo forman parte de una misma preocupación por la pérdida de poder adquisitivo y de estabilidad económica.
Más de la mitad de los hogares llega con dificultades
El deterioro también aparece cuando se consulta directamente por la situación de los hogares. El 52,4% declara atravesar algún tipo de dificultad económica. Dentro de ese grupo, el 31,2% señala que sus ingresos alcanzan con dificultades, mientras que el 21,2% afirma que enfrenta problemas importantes para cubrir sus gastos.
En el extremo opuesto, apenas el 11,8% sostiene que sus ingresos alcanzan con comodidad y, además, le permiten ahorrar.
Estos datos corresponden a una encuesta de opinión y no deben confundirse con una medición oficial de pobreza o indigencia. Sin embargo, sí permiten observar cómo los hogares perciben su capacidad económica y qué lugar ocupa esa percepción en el clima social.
Una economía que todavía no se traduce en expectativas de mejora
La evaluación general de la situación económica y social tampoco muestra una mejora significativa. El 56,7% de los encuestados la considera negativa, frente a apenas el 16,8% que mantiene una valoración positiva.
Las expectativas hacia adelante también reflejan cautela. Entre quienes creen que habrá una recuperación, el 45,8% considera que recién podría producirse dentro de más de un año. Al mismo tiempo, el 35,2% directamente sostiene que la economía no va a mejorar.
La mirada sobre los próximos doce meses refuerza esa incertidumbre: el 46,4% cree que la situación del país estará peor, mientras que el 33,8% espera una mejora.
El cambio de preocupación también plantea un desafío político
El relevamiento deja así una señal relevante para la discusión económica. La menor centralidad de los precios y tarifas como preocupación declarada no implica necesariamente que el problema del costo de vida haya desaparecido. El cambio puede leerse, más bien, como un desplazamiento hacia una cuestión estrechamente relacionada: qué capacidad tienen los hogares para sostener sus ingresos en un escenario de empleo más incierto.
Para el Gobierno de Javier Milei, el dato supone que la discusión sobre la economía ya no se limita a la evolución de la inflación. El mercado laboral, los salarios, el acceso a la vivienda y la capacidad de las familias para llegar a fin de mes adquieren un peso creciente en la evaluación cotidiana de la situación.
El estudio de Management & Fit fue realizado entre el 14 y el 28 de septiembre de 2026, sobre 2.600 casos de personas de entre 16 y 75 años residentes en la Argentina. La muestra fue ponderada a 2.200 casos a nivel nacional y el margen de error informado es de ±2,1%, con un nivel de confianza del 95%.
