9 de octubre de 2026

La AGN reportó pérdidas por US$1.023 millones y el BCRA defendió su estrategia financiera

La defensa del Banco Central y las observaciones de la Auditoría ponen en evidencia la importancia de contar con explicaciones técnicas completas, criterios contables transparentes y controles institucionales que permitan distinguir entre una cobertura eficaz y una operación cuyo costo o resultado requiere mayores justificaciones.

La Auditoría General de la Nación señaló un resultado negativo en los contratos derivados vinculados al metal durante 2025 y puso el foco en los riesgos de la operatoria.

El Banco Central rechazó las críticas, sostuvo que su posición en oro obtuvo un resultado neto positivo de US$2.505 millones y cuestionó la interpretación del organismo de control.

La política de cobertura financiera del Banco Central de la República Argentina (BCRA), bajo la presidencia de Santiago Bausili, quedó en el centro de una controversia tras conocerse un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) que identificó pérdidas por US$1.023 millones en operaciones con derivados vinculados al oro durante 2025.

El episodio abrió interrogantes sobre los criterios utilizados para administrar las reservas, el costo de las estrategias de cobertura y los mecanismos de control sobre las decisiones financieras de la autoridad monetaria.

El presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, explicó que el resultado surge de los registros contables correspondientes al ejercicio auditado. Según detalló, el saldo negativo ascendió a aproximadamente $1,5 billones, equivalente a US$1.023 millones, e incluyó unos US$960 millones asociados al desempeño de las operaciones y otros US$62,8 millones correspondientes a primas de opciones.

La documentación oficial del Banco Central confirma que durante 2025 se realizaron contratos de cobertura liquidables en dólares cuyo activo subyacente fue el oro. Al cierre del ejercicio, la entidad ya no mantenía posiciones abiertas por ese concepto.

El dato relevante no se limita a la magnitud de las pérdidas informadas, sino que remite a una cuestión central de la gestión de las reservas: cuánto cuesta proteger el valor de un activo estratégico y qué resultados produce esa decisión frente a las variaciones del mercado internacional.

El costo de cubrir las reservas y la discusión sobre el riesgo

La revisión de la AGN consideró razonables los estados contables del BCRA en sus aspectos técnicos y en la exposición de su situación patrimonial. Sin embargo, las operaciones vinculadas al oro adquirieron especial relevancia por el volumen de los resultados negativos y por el uso de las tenencias físicas del metal como respaldo de contratos financieros.

Desde una perspectiva de gestión, la discusión obliga a distinguir entre una pérdida originada en una estrategia de cobertura y un resultado negativo derivado de una apuesta direccional sobre los precios. Aunque ambas operaciones pueden generar costos, sus objetivos y criterios de evaluación no son necesariamente iguales.

La periodista Rosario Ayerdi, en su análisis en Argenzuela por C5N, sostuvo que Bausili especuló con la evolución del precio del oro y que el cálculo no resultó como esperaba la autoridad monetaria. También señaló que los auditores habrían enfrentado obstáculos para acceder a la información necesaria durante su trabajo.

Estas apreciaciones alimentaron los cuestionamientos sobre la operatoria, aunque la caracterización de las transacciones y sus resultados constituye precisamente uno de los puntos en disputa entre la Auditoría y el Banco Central.

La respuesta del Banco Central

Tras la difusión del informe, el BCRA difundió un comunicado en el que defendió su política financiera y sostuvo que la posición en oro generó un resultado neto positivo de US$2.505 millones durante 2025, considerando la evolución de la cotización internacional del metal y las operaciones financieras destinadas a cubrir el valor de sus tenencias.

La entidad argumentó que el objetivo de estas operaciones es reducir la exposición ante una eventual caída significativa del precio del oro, uno de los componentes de las reservas internacionales.

Según explicó, la cobertura alcanza al 100% de su posición en ese activo y forma parte de una política de administración de riesgos que busca amortiguar los movimientos adversos del mercado.

El organismo también recordó que aplica estrategias de esta naturaleza desde 2007. Como antecedente, mencionó que entre 2007 y 2011 los desembolsos por coberturas similares, en relación con el valor de mercado del oro en cartera, representaron casi el doble de los pagos efectuados en 2025.

De acuerdo con el comunicado oficial, durante aquel período la AGN no formuló observaciones sobre esa política y los auditores externos tampoco objetaron las prácticas.

El Banco Central agregó que la Auditoría aprobó sus estados contables de 2025, ejercicio que calificó como récord por su resultado y por el incremento patrimonial registrado en los últimos 20 años.

Sin embargo, la defensa institucional no elimina por sí sola el interrogante sobre el costo específico de las operaciones cuestionadas. Para evaluar integralmente la estrategia es necesario diferenciar el resultado generado por la tenencia del oro de los ingresos, gastos y pérdidas derivados de los instrumentos financieros utilizados para cubrirla.

Cruce institucional

El comunicado del BCRA también apuntó contra la conducción de la AGN, a la que acusó de utilizar sus atribuciones con fines políticos. La entidad monetaria consideró que la interpretación del organismo de control resulta contradictoria al presentar las transacciones como coberturas y, al mismo tiempo, describirlas como especulativas.

“Una operación financiera no puede ser de cobertura y especulativa a la vez”, sostuvo el Banco Central, al cuestionar la caracterización atribuida a la Auditoría.

La institución vinculó además esta controversia con las discusiones previas sobre los movimientos de las reservas de oro y cuestionó la forma en que se comunicaron esos procedimientos.

El intercambio expone una diferencia que trasciende la discusión contable. Por un lado, la AGN pone el foco en el resultado negativo de determinados contratos y en la necesidad de examinar su impacto sobre los recursos administrados por el Banco Central. Por otro, la entidad monetaria defiende una política de cobertura que, según afirma, debe analizarse junto con la evolución del activo protegido y el conjunto de sus resultados patrimoniales.

La controversia deja planteado un desafío para la rendición de cuentas: determinar con claridad cómo se calcularon los resultados, qué riesgos buscaban cubrir los contratos y cuál fue su efecto neto sobre las reservas y el patrimonio del Banco Central.

La pérdida de US$1.023 millones señalada por la AGN y el resultado positivo de US$2.505 millones informado por el BCRA corresponden a cifras presentadas bajo enfoques que deben examinarse con precisión antes de establecer conclusiones definitivas. No son, por sí solas, magnitudes directamente comparables sin una explicación detallada de los conceptos incluidos en cada cálculo.

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