El FIT repudia la visita de Netanyahu y exige que sea declarado “persona no grata” en Argentina
La iniciativa no se limita a un gesto simbólico: busca que se lo declare “persona no grata” y que se rompan relaciones diplomáticas y comerciales con Israel hasta el fin de lo que califican como “genocidio contra el pueblo palestino”.

El Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) llevó el conflicto internacional a la agenda legislativa nacional con la presentación de un proyecto que rechaza la inminente visita del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a la Argentina.
Los diputados Christian Castillo, Alejandro Vilca, Mercedes De Mendieta, Juan Carlos Giordano y Vilma Ripoll sostienen que Netanyahu es “un genocida con pedido de captura internacional”, aludiendo a las órdenes emitidas por la Corte Penal Internacional (CPI) el 21 de noviembre de 2024 por crímenes de guerra y lesa humanidad en Gaza. Argentina, al ser parte del Estatuto de Roma, tiene obligaciones frente a estas resoluciones, un punto que agrega tensión política y jurídica a la visita.
El proyecto plantea una postura extrema: rechazar cualquier recibimiento oficial, cortar vínculos diplomáticos y comerciales con Israel y promover una campaña nacional e internacional para impedir que el mandatario ingrese al país. La base argumental no se limita a la narrativa del FIT: el texto cita denuncias de ONG israelíes como B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos, que acusan al Estado hebreo de implementar “masacres sistemáticas de civiles, destrucción masiva de infraestructura, uso del hambre como arma, desplazamiento forzado de 1,9 millones de personas y un sistema carcelario que actúa como red de campos de tortura” en la Franja de Gaza.
Esta iniciativa tensiona el debate político interno. Por un lado, coloca a la izquierda como la voz más crítica frente a la política exterior del gobierno de Javier Milei, que ha alineado a la Argentina con Israel y Estados Unidos como parte de su giro geopolítico. Por otro, interpela al sistema judicial y al Ejecutivo: ¿debe un país que suscribió tratados internacionales recibir a un líder con orden de captura de la CPI?
Más allá de las posturas ideológicas, el proyecto desnuda un dilema central para la política exterior argentina: ¿prima la lealtad estratégica con aliados internacionales o el respeto a las normas del derecho internacional? La respuesta, en un contexto de polarización global y guerra en Medio Oriente, tendrá implicancias que van más allá de esta visita.
