10 de agosto de 2026

El desgaste de Milei crece, pero la oposición aún no logra capitalizar el malestar social

Un relevamiento de la UBA muestra un fuerte aumento del rechazo a la gestión y un amplio deseo de cambio para 2027, aunque también expone la ausencia de una alternativa política capaz de transformar ese descontento en mayoría electoral

La discusión sobre el escenario político de 2027 comenzó a acelerarse con un dato que, más que anticipar una derrota segura del oficialismo, revela un problema estructural para el Gobierno de Javier Milei: una porción mayoritaria de la sociedad expresa fatiga con la actual administración, pero todavía no identifica con claridad quién debería reemplazarla.

El Monitor Sociopolítico y Electoral elaborado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la UBA registró que el 61% de los consultados desea un cambio de Gobierno en 2027. La medición coincide con otro estudio reciente de Zuban Córdoba y Asociados, que mostró una desaprobación del 65,3% hacia la gestión nacional.

El dato más significativo no es únicamente la caída de la imagen presidencial, sino la combinación de rechazo económico y falta de alternativa consolidada, una tensión que atraviesa hoy al sistema político argentino.

Rechazo consolidado, voto todavía incierto

El relevamiento de la UBA, realizado sobre 2.895 casos, indicó que el 58% desaprueba la gestión de Javier Milei y que el 59% considera que la situación social y económica del país es “muy mala”.

Sin embargo, los propios investigadores advierten que ese malestar no se traduce automáticamente en un cambio electoral.

«El malestar es una condición necesaria para un cambio de Gobierno, pero no suficiente. Para convertirse en mayoría efectiva necesita una oferta política capaz de representar el descontento, reducir la incertidumbre y coordinar a electores hoy dispersos», señalaron desde el Observatorio.

La advertencia es relevante porque introduce un matiz clave: la desaprobación puede expresarse como enojo, abstención, indecisión o voto fragmentado sin modificar necesariamente la ventaja relativa del oficialismo.

El Gobierno enfrenta un problema de legitimidad, no una derrota definida

Los números sugieren que la sociedad no aparece reconciliada con la administración libertaria, especialmente en un contexto atravesado por conflictos legislativos y movilizaciones masivas contra iniciativas impulsadas por el Ejecutivo.

Pero tampoco emerge una fuerza opositora con capacidad de absorber ese descontento de manera dominante.

Los especialistas de la UBA identifican una brecha entre el juicio sobre la gestión y la decisión de voto:

►El veredicto sobre el Gobierno está relativamente consolidado.

►La decisión electoral sigue abierta y fragmentada.

En esa diferencia reside, según el informe, el principal riesgo para Milei y al mismo tiempo la mayor oportunidad para la oposición.

El deseo de cambio supera al respaldo a la continuidad

El estudio de Zuban Córdoba y Asociados refuerza esa lectura. Allí, el 61,9% afirmó que preferiría un cambio de signo político en las elecciones presidenciales de octubre de 2027, mientras que el 33,4% respaldó la continuidad de la actual administración.

La coincidencia entre ambas encuestas fortalece la idea de que el oficialismo atraviesa un ciclo de desgaste significativo, aunque todavía conserva un núcleo de apoyo relevante y una oposición incapaz de transformarse en mayoría competitiva.

¿Quién puede desafiar a Milei?

El informe dedica un apartado central a una pregunta que hoy no tiene respuesta clara: quién podría convertirse en el principal rival presidencial del oficialismo.

Aunque Axel Kicillof aparece como el liderazgo opositor más visible, los investigadores sostienen que no se observa una migración masiva de votantes libertarios hacia su figura.

El debilitamiento de Milei no se traduce automáticamente en un fortalecimiento equivalente de Kicillof ni en la consolidación inmediata de otro espacio político.

Parte de quienes votaron a La Libertad Avanza:

►Redujo su identificación con el Gobierno,

►Tomó distancia de la gestión,

►O dejó de defenderla públicamente,

►Pero aún no encontró un nuevo espacio de pertenencia política.

Eso abre distintos escenarios posibles:

►Indecisión persistente,

►Voto en blanco,

►Búsqueda de terceras opciones,

►O decisiones tardías condicionadas por la campaña electoral.

Una elección que podría definirse por la capacidad de retener, no de conquistar

La conclusión del Observatorio es menos espectacular que muchos diagnósticos apresurados, pero probablemente más exigente para todos los actores políticos.

Según los especialistas, la disputa de 2027 podría no definirse por quién seduzca a una mayoría completamente nueva, sino por quién logre conservar mejor su propia coalición, recuperar a los votantes que se alejaron y convertir un rechazo difuso en una decisión electoral concreta.

En otras palabras, nadie parece hoy en condiciones de construir una mayoría asegurada.

El oficialismo enfrenta un desgaste creciente en la evaluación de su gestión, mientras que la oposición enfrenta un desafío igualmente complejo: transformar el malestar social en una propuesta creíble de gobierno.

La fotografía que dejan las encuestas es, por lo tanto, la de un sistema político donde el rechazo al presente es más fuerte que la confianza en el futuro ofrecido por cualquiera de sus protagonistas. Y esa combinación convierte a la carrera hacia 2027 en una competencia abierta entre minorías intensas, coaliciones frágiles y electorados todavía en búsqueda de representación.

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