La Iglesia sobre la llegada del Papa, va a encontrar una Argentina golpeada, dividida y con una fuerte deuda social
La llegada de León XIV se presenta no solo como un acontecimiento religioso, sino también como una oportunidad para poner en primer plano las tensiones sociales y políticas de una Argentina que, según el diagnóstico de García Cuerva, continúa enfrentando viejas heridas mientras intenta encontrar caminos de superación.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, trazó un diagnóstico crítico de la realidad argentina en la antesala de la llegada del papa León XIV. Según planteó, el Pontífice se encontrará con un país atravesado por dificultades sociales, conflictos políticos y una persistente fractura interna.
Antes de la peregrinación a Luján, García Cuerva señaló, en las inmediaciones de la Catedral Metropolitana, que León XIV llegará a una “Argentina herida”, marcada por la denominada grieta y por un clima en el que, a su entender, predominan la intolerancia y la descalificación.
El religioso puso especial énfasis en la situación social. Advirtió que existe un sector amplio de la población que continúa atravesando dificultades económicas y recordó que la pobreza y las crisis forman parte de un problema que se prolonga desde hace años.
Con una referencia personal, García Cuerva graficó la persistencia de ese escenario al recordar una frase que escuchaba de su abuelo: cuando fuera grande, Argentina iba a salir adelante. “Ya crecí y la Argentina sigue en esa situación”, expresó, en una reflexión que expone la dimensión histórica de los problemas que enfrenta el país.
Sin embargo, su diagnóstico no estuvo centrado exclusivamente en las dificultades. El arzobispo también remarcó que León XIV encontrará una sociedad que conserva capacidad de resistencia, con trabajadores que continúan esforzándose para mejorar sus condiciones de vida pese a un contexto adverso.
Distancias y coincidencias con el Gobierno
Las declaraciones de García Cuerva también deben leerse en el marco de la relación entre la Iglesia y la administración de Javier Milei. Días atrás, durante una conferencia de prensa en la sede del Episcopado, el arzobispo había marcado distancia respecto de la afirmación del canciller Pablo Quirno, quien había sostenido que no existían diferencias fundamentales entre el Gobierno y la Iglesia.
García Cuerva reconoció que existen “puntos de acuerdo”, pero sostuvo que también hay “muchas diferencias”, y consideró que admitirlas no debería representar un conflicto.
Como ejemplo de coincidencia, mencionó la defensa del derecho a la vida del niño por nacer, una posición que atribuyó al actual Gobierno y que, según señaló, también estuvo presente en administraciones anteriores.
Pero el arzobispo remarcó que existen otros asuntos en los que la Iglesia puede expresar públicamente posiciones diferentes a las del Gobierno. Su planteo dejó así expuesta una relación que combina coincidencias en determinadas cuestiones con discrepancias en otras áreas.
