27 de junio de 2026

Capitales multinacionales aceleran la salida de Argentina: se está perdiendo peso en el mapa inversor

Más allá de los anuncios oficiales, el balance dejó una conclusión inquietante: la Argentina no solo dejó de atraer inversiones nuevas, sino que comenzó a perder las existentes. En ese marco, la salida de multinacionales no parece un fenómeno coyuntural, sino la manifestación de un problema más profundo: la dificultad crónica del país para ofrecer reglas estables, previsibilidad y horizontes de largo plazo a quienes apuestan por producir e invertir.

A lo largo de 2025, la economía argentina fue escenario de un proceso persistente de repliegue del capital extranjero que volvió a encender señales de alarma sobre el rumbo del modelo económico.

Lejos de una oleada de nuevas inversiones, el año estuvo marcado por ventas de activos, reducción de operaciones y cambios de control que desplazaron a las multinacionales y reforzaron la primacía de capitales nacionales en sectores clave.

El caso más emblemático se dio en telecomunicaciones, donde Telefónica decidió desprenderse de su negocio en la Argentina y transferirlo a Telecom Argentina por unos USD 1.245 millones.

La operación no solo significó la salida de un actor histórico, sino también la consolidación de un esquema de control local en un mercado altamente concentrado. El movimiento funcionó como señal anticipada de una tendencia que luego se replicó en otros rubros.

En la industria de medios, Paramount avanzó durante 2025 en el proceso de cesión de Telefe y en un repliegue progresivo de su presencia operativa. Aunque condicionado por aspectos contractuales y de mercado, el caso reflejó una estrategia regional más amplia: reducir exposición en América Latina y desprenderse de activos considerados secundarios dentro de su cartera global.

Este patrón de salida no respondió únicamente a decisiones corporativas aisladas. Un informe de la consultora PxQ advirtió que la dinámica alcanzó a los sectores con mayor participación de capital extranjero y combinó factores internos con cambios en el contexto internacional.

A nivel local, el diagnóstico fue contundente: alta incertidumbre, restricciones cambiarias persistentes, trabas para la remisión de utilidades y un clima regulatorio percibido como hostil. En palabras recogidas por el propio informe, muchas compañías optaron por irse porque “agotaron su paciencia con la Argentina”.

Frente a ese escenario, el gobierno de Javier Milei impulsó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como herramienta para recomponer la confianza del capital internacional.

El esquema apuntó a proyectos de gran escala y otorgó beneficios concentrados en sectores estratégicos. Según PxQ, la iniciativa logró moderar la velocidad de las salidas, pero no alcanzó para revertir el proceso de desinversión ya en marcha.

Los datos de mercado reforzaron esa lectura. Durante el primer semestre de 2025, solo el 42% de las operaciones de fusiones y adquisiciones tuvo compradores extranjeros.

En contraste, la mayoría de los activos vendidos por multinacionales terminó en manos de grupos locales, confirmando un cambio estructural en la composición del control empresarial.

La estadística oficial terminó de cerrar el diagnóstico. El Banco Central registró en 2025 un saldo negativo de inversión extranjera directa, algo que no ocurría desde hacía más de dos décadas. La contracción reflejó tanto ventas de empresas como retiros parciales de capital, y evidenció una reducción sostenida de la exposición privada al mercado argentino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *