Crisis por importaciones: Brogas entra en concurso preventivo con una deuda de $7.193 millones
La empresa solicitó la apertura de un concurso preventivo de acreedores tras acumular un pasivo de $7.193 millones, en un escenario marcado por la caída de las ventas, el aumento del costo del financiamiento y una creciente presión competitiva de productos importados, según sostuvo la propia firma.

La histórica fabricante argentina Brogas, con más de seis décadas de trayectoria en la producción de artículos para gas, camping, ferretería y bazar, volvió a recurrir a la Justicia para intentar reorganizar sus finanzas.
El Juzgado Comercial N.º 24, a cargo del juez Guillermo Pesaresi, admitió el pedido y declaró la apertura del proceso bajo la categoría de «Gran Concurso», debido al volumen de la deuda. De acuerdo con la documentación presentada, al 5 de mayo la compañía declaró activos por $10.375 millones, integrados en su mayoría por bienes de uso, entre ellos una planta industrial y maquinaria valuadas en más de $6.345 millones.
Entre los principales compromisos financieros figuran deudas con el Banco de la Provincia de Buenos Aires por $786 millones, el Banco de la Nación Argentina por $652 millones y BBVA por $311 millones, además de obligaciones fiscales y previsionales con organismos nacionales y provinciales.
A ello se suman alrededor de diez demandas laborales vinculadas con despidos y accidentes de trabajo. Actualmente, la empresa mantiene una plantilla cercana a los 90 empleados, varios de ellos con más de veinte años de antigüedad.
En su presentación judicial, la conducción de Brogas, encabezada por Leonardo Brodsky, atribuyó el deterioro financiero a una combinación de factores económicos. Entre ellos mencionó el desplome de la demanda, el incremento de los costos fijos y las elevadas tasas de interés que encarecieron el acceso al crédito desde mediados de 2025.
Sin embargo, la empresa puso especial énfasis en la flexibilización del ingreso de productos importados, asegurando que la mayor competencia de artículos provenientes principalmente de China redujo la competitividad de su producción nacional, especialmente en líneas como anafes, cocinas y calefactores.
La situación, según la compañía, obligó a implementar una reestructuración interna que incluyó recortes de personal y medidas para reducir costos. No obstante, especialistas del sector sostienen que la apertura comercial suele profundizar las dificultades de empresas que ya enfrentan problemas de productividad, acceso al financiamiento y caída del consumo, en un contexto donde la industria nacional también debe lidiar con elevados costos impositivos y logísticos.
Fundada en 1958 por León Brodsky, la empresa nació fabricando faroles y calentadores a kerosene y luego diversificó su producción hasta convertirse en una marca reconocida en los segmentos de gas, camping y herramientas.
Actualmente desarrolla tres unidades de negocio: equipos de gas, productos para actividades al aire libre bajo la marca Broksol y herramientas comercializadas como Broktools. Opera desde su sede en el barrio porteño de La Paternal y cuenta con una planta industrial en el Parque Industrial La Cantábrica, en Haedo, inaugurada en 2021.
No es la primera vez que Brogas enfrenta una situación de este tipo. La empresa ya había ingresado en concurso preventivo durante la crisis de 2002 y logró completar ese proceso una década después. En esta nueva instancia, la Justicia estableció el 14 de agosto como fecha límite para la verificación de créditos por parte de los acreedores. Si el cronograma se cumple, la firma presentará una propuesta de acuerdo preventivo en mayo de 2027, mientras que la audiencia informativa quedó fijada para el 10 de junio de ese año.
El caso de Brogas vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el impacto de la apertura comercial en la industria argentina. Mientras algunas empresas consideran que la mayor competencia favorece la eficiencia y amplía la oferta para los consumidores, otras sostienen que, sin condiciones de financiamiento y costos similares a los de sus competidores internacionales, el ingreso masivo de importaciones acelera el deterioro de fabricantes nacionales que ya operan en un contexto económico complejo.
