Cierra la planta de Dass en Misiones: la crisis del sector golpea otra vez y 150 trabajadores perderán su empleo
La industria del calzado suma un nuevo capítulo de su prolongado proceso de retracción. La empresa Dass anunció el cierre definitivo de su planta de Eldorado, Misiones, que dejará de operar el próximo 17 de julio, poniendo fin a casi dos décadas de actividad y dejando sin empleo a sus últimos 150 trabajadores.

La decisión fue comunicada este lunes al personal y representa el desenlace de un deterioro que la fábrica venía atravesando desde hace varios años. En su momento de mayor expansión, la planta llegó a emplear a 1.500 personas y se consolidó como uno de los principales motores industriales del norte misionero.
La confirmación fue brindada por Gustavo Melgarejo, delegado de la planta y dirigente de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina, quien explicó que los trabajadores percibirán las indemnizaciones conforme al régimen laboral vigente al momento de su contratación.
Desde la empresa atribuyen la decisión a la fuerte caída de la actividad productiva, el retroceso de la demanda y el complejo escenario que enfrenta la industria manufacturera. El cierre refleja las dificultades que atraviesan numerosos sectores fabriles, afectados por la contracción del consumo interno, el incremento de los costos y un mercado cada vez más competitivo.
La historia de la planta resume la evolución de la industria del calzado en los últimos años. Dass desembarcó en Eldorado en 2007, tras un acuerdo impulsado por el Gobierno de Misiones. Comenzó con apenas un puñado de operarios, pero rápidamente expandió su capacidad productiva.
El punto más alto llegó en 2015, cuando la fábrica producía cerca de 22.000 pares de zapatillas por día, operaba en tres turnos y sostenía una plantilla cercana a los 1.500 empleados, convirtiéndose en una de las mayores fuentes de trabajo privado de la provincia.
Ese escenario comenzó a revertirse a partir de 2018, con una reducción sostenida de la producción y de los pedidos. La empresa implementó sucesivos ajustes que incluyeron despidos y programas de retiros voluntarios para reducir costos, mientras la actividad continuaba perdiendo dinamismo.
Aunque en 2021 la compañía había anunciado inversiones para reactivar líneas de producción de reconocidas marcas internacionales y generar nuevos puestos de trabajo, la recuperación fue transitoria y no logró consolidarse.
En el último año, el deterioro volvió a acelerarse en un contexto de caída del consumo, apertura de importaciones y dificultades que afectan a gran parte de la industria nacional. Si bien la empresa no adjudicó el cierre a una única causa, el caso vuelve a exponer el impacto que la combinación de menor demanda, cambios en las condiciones del mercado y pérdida de competitividad tiene sobre la producción local.
