28 de mayo de 2026

Confusión y malestar en el Garrahan: residentes desmienten aumentos salariales

El conflicto salarial en el Hospital Garrahan suma un nuevo capítulo de tensión e incertidumbre. Este domingo, las autoridades del hospital anunciaron públicamente un aumento del 60% para los médicos residentes, elevando sus salarios a un supuesto piso de $1.300.000.

Ph: C5N

Sin embargo, desde el colectivo de residentes denunciaron que no recibieron ninguna propuesta formal ni comunicación oficial por parte del Ministerio de Salud de la Nación, su verdadero empleador.

“La publicación es de una red social y no está firmada por nadie”, explicó Azul Santana, médica residente de primer año en pediatría. “El hospital no es nuestro empleador, por lo tanto no puede anunciar aumentos sin respaldo oficial. Cuando el Ministerio nos convoque, lo discutiremos con nuestros 254 compañeros”. La desmentida encendió la alarma sobre una maniobra comunicacional que, lejos de calmar los ánimos, agudizó la sensación de improvisación y desprecio institucional hacia los trabajadores de la salud.

En declaraciones radiales, Santana reveló que su salario actual es de $797.000 mensuales, y que incluso en cuarto año de residencia no se llega al millón. Trabajando entre 60 y 70 horas semanales, cumpliendo hasta seis guardias mensuales, la médica subrayó una realidad que escapa al número frío del sueldo anunciado: “$1.300.000 dividido por 298 horas mensuales no llega a $5.000 por hora. Ese es el valor de nuestro trabajo”.

La publicación en X (ex Twitter), realizada desde la cuenta oficial del hospital, aseguraba que el aumento fue posible gracias a recortes internos: “reducción de personal fantasma y eliminación de desvíos presupuestarios”. Sin embargo, no se ofrecieron detalles ni se presentó documentación respaldatoria. El mensaje no solo fue considerado inconsistente, sino que también encendió las alarmas sobre prácticas administrativas poco transparentes y declaraciones que rozan el espectáculo político.

Mientras tanto, los residentes continúan organizándose en asambleas diarias, y ya realizaron múltiples marchas y paros en reclamo de mejoras salariales y condiciones laborales dignas. La falta de un canal de diálogo directo con el Ministerio no solo pone en tela de juicio la seriedad del anuncio del Garrahan, sino que revela una preocupante desarticulación institucional.

El caso del Garrahan deja al descubierto una lógica estatal que mezcla informalidad, precarización y desinformación. La salud pública —en este caso pediátrica— no puede regirse por anuncios en redes sociales ni gestos de maquillaje. Si los trabajadores que sostienen el sistema sanitario con jornadas extenuantes y sueldos insuficientes deben enterarse de supuestos aumentos por Twitter, estamos ante un problema mucho más grave que el presupuesto: hablamos de ausencia de respeto y gobernanza.

En un contexto de crisis económica, recortes fiscales y desconfianza generalizada, utilizar a los residentes como blanco de promesas mediáticas es un acto irresponsable. El Ministerio de Salud tiene la obligación de intervenir, abrir instancias de diálogo reales y transparentes, y garantizar que quienes salvan vidas no vivan al borde del agotamiento ni de la indigencia. Porque en definitiva, la salud pública no se sostiene con likes: se sostiene con políticas reales, salarios justos y compromiso institucional.

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