10 de julio de 2026

Venezuela solicitó el desbloqueo de sus recursos en el exterior para la reconstrucción

El Gobierno venezolano ha exigido el acceso a los fondos retenidos en el extranjero, mientras que Naciones Unidas estima que se requieren 296 millones de dólares para atender la crisis humanitaria desatada por los terremotos del 24 de junio. Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejaron al menos 3.685 fallecidos y cerca de 17.000 heridos, según cifras oficiales, con el estado de La Guaira como la zona más afectada.

La solicitud fue planteada por el canciller Iván Gil durante una videoconferencia con representantes de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Desde el Ejecutivo se argumenta que las sanciones internacionales mantienen inmovilizados recursos indispensables para la reconstrucción del país.

En paralelo, la ONU indicó que se necesitan 296 millones de dólares para asistir a 1,3 millones de personas durante los próximos seis meses. Tom Fletcher, responsable de Asuntos Humanitarios del organismo, confirmó que ya se ha diseñado un plan de respuesta para cubrir las necesidades más urgentes de la población damnificada.

Por otro lado, más de un centenar de economistas y académicos han han pedido a Estados Unidos que suavice las sanciones económicas contra Venezuela para facilitar la recuperación. En una carta firmada por 113 especialistas, entre ellos Jeffrey Sachs, Isabella Weber y James K. Galbraith, se sostiene que las restricciones y la congelación de activos obstaculizan la ayuda humanitaria y las labores de reconstrucción.

Los firmantes instan a Washington a liberar los fondos venezolanos retenidos y a flexibilizar las sanciones que afectan al Banco Central, PDVSA y otras entidades públicas, al considerar que esos recursos son esenciales para atender la emergencia. Además, solicitan al Fondo Monetario Internacional (FMI) que permita a Venezuela acceder a sus líneas de financiamiento y utilizar cerca de 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEG), activos de reserva que podrían destinarse a la rehabilitación de las zonas devastadas.

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