Uruguay despide a «Pepe» Mujica: un legado que trasciende fronteras
El país vecino vive horas de profunda tristeza tras la muerte de José «Pepe» Mujica, uno de los líderes más emblemáticos y queridos de la izquierda latinoamericana.

El expresidente uruguayo falleció a los 89 años, tras luchar contra un cáncer de esófago que se le detectó en abril de este año. La noticia fue confirmada por el presidente Yamandú Orsi a través de redes sociales, generando un amplio movimiento de despedida en toda la nación y en la región.
El cortejo fúnebre, que comenzó en la Plaza Independencia, se convirtió en un momento de homenaje y reflexión para miles de uruguayos y visitantes. El féretro, transportado en una carroza adornada con la bandera uruguaya y tirada por caballos, recorre lentamente las calles de Montevideo, rodeado por ciudadanos que lloran su partida. «Nunca pensó en él, siempre pensó en los demás», expresó una de las asistentes, reflejando el profundo cariño y respeto que Mujica inspiró en su pueblo.
Desde temprano, las muestras de afecto se multiplicaron en las redes sociales y en las calles. Una ciudadana con la bandera en los brazos comentó que «le costó creer» la noticia, recordando al «Presidente pobre», como también se le llamaba por su humildad y sencillez. Otros, como un joven que viajaba en un ómnibus, destacaron su legado: «Fue un padre para Uruguay, un ejemplo de lucha, de honestidad y de compromiso social».
El recorrido del cortejo partirá desde la Torre Ejecutiva hacia diferentes sedes vinculadas a su historia política, incluyendo la sede del Movimiento de Liberación Nacional (MLN), el Movimiento de Participación Popular (MPP) y la Huella de Liber Seregni, hasta llegar al Palacio Legislativo, donde se realizará el velorio oficial. Se espera la presencia de mandatarios y figuras internacionales, entre ellos el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva; la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner; y el presidente de España, Pedro Sánchez.
El velatorio, que se extenderá hasta el jueves 16 de mayo, será un momento de despedida en el que Uruguay y sus aliados rendirán homenaje a un hombre que dejó una huella indeleble en la política y en la historia regional. La ceremonia culminará con la cremación del cuerpo en una despedida íntima con su familia y seres queridos.
Mujica, nacido en Montevideo en 1935, fue un símbolo de resistencia y lucha social. Integró el movimiento guerrillero Tupamaros en los años 70, fue secuestrado y prisionero durante la dictadura militar uruguaya, y tras la recuperación de la democracia, retomó su carrera política. Fue diputado, senador y ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, hasta convertirse en presidente en 2009, cargo que ejerció con un enfoque progresista y humanista.
Su legado trasciende la política: Mujica fue un ejemplo de humildad, sencillez y compromiso social, dejando enseñanzas que perduran en la memoria de quienes lo admiraron. La región y el mundo lloran la pérdida de un referente que, con sus acciones, inspiró a millones a luchar por un mundo más justo.
