Una nueva agrupación armada aparece en Gaza con el objetivo de desafiar el dominio de Hamás
En la Franja de Gaza se ha formado una organización palestina compuesta por aproximadamente 300 miembros, que busca liberar la zona del control de Hamás y ha afirmado contar con el apoyo de Israel.

La agrupación, conocida como las Fuerzas Populares, opera en el este de Rafah bajo la dirección de Yasser Abu Shabab, un beduino de unos treinta años que, tras pasar años en prisión por actividades delictivas relacionadas con Hamás, fue liberado en octubre tras los atentados del 7 de ese mes.
En una entrevista exclusiva con ‘Euronews’, Abu Shabab aclaró que su grupo, que no debe confundirse con extremistas como Al Shabaab en Somalia, se formó en junio de 2024. Las Fuerzas Populares, que también se autodenominan Servicio Antiterrorista, se describen como «voluntarios del pueblo» dedicados a proteger la ayuda humanitaria de saqueos, corrupción y robos organizados por grupos vinculados a Hamás.
El líder del grupo afirmó: «No somos combatientes profesionales ni una milicia tradicional; no utilizamos tácticas de guerra de guerrillas». Sin embargo, Hamás ha respondido a su aparición con ejecuciones directas, asesinando a más de 50 de sus miembros, incluyendo familiares del propio Yasser Abu Shabab, en una demostración de fuerza contra posibles rivales, en medio de los ataques militares israelíes en curso.
Hamás ha negado rotundamente las acusaciones de robo de ayuda humanitaria y de acciones bélicas, alegando que esas prácticas continúan ocurriendo, algo que las Fuerzas Populares también insisten. Por su parte, Abu Shabab reveló que su grupo mantiene «coordinaciones» con el ejército israelí en Rafah. En una entrevista con la emisora israelí ‘KAN’, afirmó que su organización colabora con Israel en tareas de «apoyo y asistencia», pero aclaró que las acciones militares son llevadas a cabo únicamente por ellos mismos.
Tras ciertas críticas en Gaza, las Fuerzas Populares negaron que Abu Shabab hubiera concedido esa entrevista, aunque algunos analistas consideran que la supuesta cooperación con Israel refleja un intento del Estado hebreo de crear aliados locales que desafíen a Hamás. Hay indicios de que una coalición más amplia, que incluye a la Autoridad Palestina, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos, busca alternativas al gobierno de Hamás. No obstante, algunos expertos advierten que esta estrategia puede ser arriesgada.
Fleur Hassan-Nahoum, teniente de alcalde de Jerusalén y enviada especial del Ministerio de Asuntos Exteriores, comentó: «Estas fuerzas populares son un arma de doble filo. No son demócratas ni defensores de la paz; son grupos que están cansados de Hamás». Aunque desconfía de Abu Shabab, Hassan-Nahoum reconoció que Israel no tiene muchas opciones, señalando que en Gaza existían dos realidades distintas: la de Hamás y otra de civiles privados de derechos, que sienten que Hamás está debilitándose, lo que ha llevado a un aumento de las bandas armadas.
El analista sirio Ahmed al-Sharaa, anteriormente vinculado a grupos como Al Qaeda y ahora reconocido como líder político en Siria, ejemplifica cómo figuras polémicas pueden cambiar de rumbo, aunque no todos comparten esa visión. Hassan-Nahoum comparó la situación con la posible llegada de figuras controvertidas a puestos de liderazgo, destacando la imprevisibilidad del escenario.
Por otro lado, Rami Abou Jamous, periodista con base en Gaza y fundador de GazaPress, criticó duramente a Abu Shabab. Según él, no se puede tomar en serio a la organización y mucho menos a su líder, advirtiendo que su figura es comparable a la de un narcotraficante que coopera con fuerzas de ocupación en perjuicio del pueblo palestino. Abou Jamous también informó que Abu Shabab había sido arrestado en octubre por tráfico de cigarrillos y drogas, pero fue liberado con la llegada de la guerra.
Mientras Abu Shabab intenta presentarse como un líder que lucha por los derechos de los palestinos, Abou Jamous sostiene que su grupo es solo un pequeño clan implicado en actividades ilícitas y en la manipulación de ayuda humanitaria, más que una fuerza operativa significativa. «Todo esto es solo propaganda para la comunidad internacional», concluyó el periodista, galardonado recientemente por sus coberturas desde Gaza.
