River quedó eliminado del Mundial de Clubes
El equipo de Marcelo Gallardo, si bien mostró momentos de buen juego, no logró sostener su rendimiento frente a un rival de jerarquía que, sin brillar, fue letal en los momentos claves.

River Plate quedó eliminado del Mundial de Clubes 2025 tras caer 2-0 frente al Inter de Milán en Seattle, cerrando una participación que comenzó con ilusiones y terminó entre frustraciones.
Más allá del resultado, la eliminación deja varias lecturas críticas para el análisis. River llegó al duelo con el subcampeón europeo con un mediocampo improvisado —Kranevitter, Meza y Aliendro— que logró competir, pero evidenció la falta de recambio estructural en una zona clave del campo. El ingreso del joven brasileño Giorgio Costantini, sin rodaje ni experiencia, reflejó la escasa profundidad del plantel ante lesiones o rendimientos bajos.
Durante el primer tiempo, River logró dominar el ritmo del juego, con Franco Mastantuono como eje de desequilibrio. Sin embargo, la falta de contundencia volvió a ser una marca registrada: oportunidades desperdiciadas, decisiones imprecisas en los metros finales y una desconexión ofensiva que se repite en partidos clave. La fragilidad defensiva también pesó: Lautaro Martínez fue indomable y la expulsión de Lucas Martínez Quarta terminó por desnudar la falta de control emocional y táctica ante la adversidad.
Gallardo intentó, movió piezas, pero no encontró respuestas. La falta de conexión entre líneas y la poca claridad en la toma de decisiones se hicieron más evidentes en la segunda mitad. El gol de Esposito y luego el tanto de Bastoni sentenciaron un resultado justo por lo que pasó en el campo, pero cruel para las aspiraciones de un equipo que supo dominar, aunque sin traducirlo en goles.
La eliminación en fase de grupos no solo significa un revés deportivo, sino que también pone en cuestión el proceso de reconstrucción del River post-Enzo Pérez y Nacho Fernández. El recambio generacional aún no está consolidado y la apuesta por jóvenes talentos como Mastantuono debe ir acompañada de una estructura sólida, algo que hoy parece ausente.
Por último, la imagen final —con Gonzalo Montiel expulsado tras un tumulto— deja una postal amarga: la frustración de un equipo que sintió el golpe anímico y no pudo sostener la compostura. River se va del Mundial de Clubes con una sensación amarga, y con la obligación de replantearse su presente deportivo si quiere volver a competir de igual a igual frente a los gigantes del fútbol internacional.
