20 de agosto de 2026

Rever Pass: deuda de más de $7.000 millones y salarios pagados en cuotas ponen en alerta más de 100 empleos

La crisis de la industria textil vuelve a quedar expuesta con el concurso preventivo de IGT33 S.A., empresa que gestiona las marcas Rever Pass y Be Rebel. Con más de cuatro décadas de trayectoria, 13 locales y una planta industrial, la compañía enfrenta un pasivo superior a los $7.000 millones, pérdidas por $4.365 millones y dificultades para cumplir incluso con el pago de salarios, que comenzaron a abonarse en dos etapas.

El escenario pone bajo presión a más de 100 puestos de trabajo y revela las dificultades que atraviesan las empresas nacionales frente a la caída del consumo, el avance de las importaciones y una estructura de costos que, según la firma, se volvió difícil de sostener.

IGT33 solicitó su concurso preventivo en junio y el proceso fue abierto formalmente el 14 de julio por el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 18. La empresa declaró encontrarse en una situación de falta de liquidez y cesación de pagos, después de haber recurrido durante los últimos años a créditos bancarios y aportes extraordinarios de sus accionistas para mantener la actividad.

Los números del último ejercicio reflejan el deterioro: las ventas cayeron de $15.475 millones en 2024 a $11.814 millones en 2025, medidas en moneda constante, mientras que la pérdida pasó de $515 millones a $4.365 millones. El resultado financiero también empeoró y los costos de comercialización y administración absorbieron una parte creciente de los ingresos.

La compañía atribuye buena parte de sus dificultades al retroceso del consumo y a la competencia de productos importados, especialmente aquellos comercializados a través de plataformas internacionales. En ese contexto, sostiene que los costos locales —salarios, cargas sociales, alquileres, impuestos, logística e insumos— aumentaron por encima de los precios de venta, reduciendo progresivamente sus márgenes.

La apertura importadora y el costo de la crisis

El argumento empresarial plantea un problema que excede a Rever Pass: la tensión entre una mayor competencia vía importaciones y la capacidad de la industria nacional para sostener producción, inversión y empleo. La firma asegura que las plataformas internacionales operan con una estructura de costos muy diferente a la de las compañías que producen y comercializan dentro del país.

Ante el deterioro, IGT33 comenzó a cerrar locales que dejaron de resultar rentables y busca avanzar hacia un modelo con mayor peso del comercio electrónico, las franquicias y la combinación de producción nacional con productos terminados importados. La estrategia apunta a reducir costos y recuperar competitividad, aunque se implementa justamente cuando la empresa dispone de menos recursos para invertir.

El dato más sensible es laboral. El pago de salarios en cuotas y las dificultades para cumplir obligaciones fiscales y de seguridad social muestran que el problema ya no se limita a los balances. El concurso preventivo puede convertirse en una herramienta para ordenar las cuentas y preservar la actividad, pero también abre un período de incertidumbre para trabajadores y acreedores.

El caso plantea una discusión que excede la situación particular de una marca histórica: si la reconversión de la industria textil implica competir en un mercado más abierto, la pregunta es quién termina absorbiendo el costo del ajuste. Mientras la empresa busca reestructurar una deuda millonaria para sobrevivir, más de un centenar de trabajadores quedan pendientes de una definición que determinará si la crisis se transforma en una reestructuración con continuidad o en una nueva pérdida de empleos industriales.

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