13 de octubre de 2026

Unionbat quedó bajo concurso de acreedores tras cerrar su planta de Gualeguaychú y despedir empleados

La compañía deberá atravesar el proceso concursal mientras intenta sostener su única planta operativa y preservar los 212 puestos de trabajo que todavía permanecen activos. El expediente judicial será determinante para establecer si la empresa logra reestructurar sus deudas y recuperar capacidad operativa o si la crisis termina profundizando el retroceso de una industria que durante décadas tuvo un papel central en la cadena automotriz argentina.

La crisis financiera que atraviesa Unionbat, histórica fabricante de las baterías Willard y Dinasty, desembocó en una instancia judicial clave para el futuro de la compañía.

La empresa solicitó la apertura de un concurso preventivo de acreedores luego de acumular compromisos por más de $40.000 millones y registrar pérdidas cercanas a los $22.000 millones durante su último ejercicio.

La decisión llegó después del cierre de la planta que la firma tenía en Gualeguaychú, Entre Ríos, donde fueron desvinculados 101 trabajadores. La compañía reconoció que no cuenta con los recursos necesarios para afrontar el pago completo de las indemnizaciones, generando una nueva deuda laboral en un contexto de fuerte deterioro patrimonial.

El concurso preventivo quedó radicado ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°20, a cargo del juez Eduardo E. Malde. A partir de esta instancia, la empresa buscará reordenar sus obligaciones y encontrar una salida que le permita continuar con sus operaciones.

Un deterioro financiero que se aceleró

Los números del último balance reflejan la profundidad de la crisis. Al cierre del ejercicio del 28 de febrero de 2026, Unionbat registró ingresos por $46.585 millones, una caída del 24% respecto del período anterior.

La reducción de las ventas coincidió con un incremento de los costos. Los bienes vendidos representaron $53.767 millones, provocando un resultado bruto negativo de más de $7.181 millones. El ejercicio terminó con una pérdida neta de $21.929 millones, frente a una ganancia de aproximadamente $968 millones registrada un año antes.

El deterioro también tuvo un fuerte impacto sobre el patrimonio de la compañía, que se redujo alrededor de un 90%.

Entre los factores que la propia empresa identifica como determinantes aparecen la contracción de las ventas, el incremento de los costos de producción y la creciente presión de los productos importados. En particular, la competencia proveniente de Brasil habría generado una fuerte disputa de precios en el mercado de reposición de baterías.

El cierre de Gualeguaychú y el impacto laboral

El ajuste tuvo una de sus consecuencias más significativas en la planta entrerriana. Unionbat interrumpió allí sus operaciones a fines de junio y desvinculó a 101 trabajadores.

Con el cierre, la producción quedó concentrada en la fábrica de General San Martín, provincia de Buenos Aires, donde actualmente permanecen 212 empleados.

El costo de las desvinculaciones representa otro de los problemas que enfrenta la compañía. La deuda por indemnizaciones fue estimada en unos $5.000 millones y Unionbat admitió ante la Justicia que no dispone de fondos propios ni de financiamiento bancario suficiente para afrontar esas obligaciones.

La imposibilidad de cumplir con los compromisos laborales terminó convirtiéndose en uno de los elementos que profundizaron la necesidad de recurrir al concurso preventivo.

Más de $40.000 millones en obligaciones

La presentación judicial expone una estructura de deuda compleja. Unionbat declaró pasivos por $40.962 millones, además de compromisos por US$3,92 millones y €21.427.

Dentro de ese universo, las entidades financieras concentran acreencias por unos $25.578 millones y US$1,8 millones, configurando uno de los principales frentes que la compañía deberá afrontar durante el proceso concursal.

La empresa cuenta con más de cien años de trayectoria en la industria nacional y abastece tanto al mercado de reposición como a fabricantes automotrices. Entre sus clientes se encuentran Toyota, Mercedes-Benz y CNH.

Unionbat sostiene además que es el único fabricante argentino de baterías que cuenta con certificación IATF 16949 y que abastece con producción nacional a terminales automotrices.

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