26 de mayo de 2026

Presencialidad, propósito y tecnología: qué exige la Generación Z a las empresas en la nueva era del empleo

Los jóvenes profesionales ya no se conforman con un buen salario: buscan flexibilidad real, desarrollo profesional continuo y una cultura organizacional auténtica. Según un nuevo informe de ManpowerGroup, las empresas que no se adapten a estas demandas corren el riesgo de quedar fuera del radar del talento emergente.

En un mercado laboral profundamente atravesado por la transformación digital, la incertidumbre económica y los cambios generacionales, la Generación Z —aquellos nacidos entre mediados de los 90 y principios del 2000— está imponiendo nuevas reglas.

Nativos digitales, hiperconectados y con un fuerte sentido del propósito, estos jóvenes no solo cuestionan la lógica del trabajo tradicional, sino que también empujan a las organizaciones a repensar su modelo de empleabilidad.

Así lo refleja el último informe de ManpowerGroup, una de las consultoras de recursos humanos más relevantes del país, que analizó el comportamiento, expectativas y valores de esta generación frente al trabajo. Las conclusiones son claras: para atraer y retener a los talentos jóvenes, el salario ya no es suficiente. El verdadero diferencial radica en tres ejes: flexibilidad, desarrollo profesional y cultura organizacional.

Una de las principales demandas de la Generación Z es la flexibilidad real. No se trata simplemente de permitir el trabajo remoto, sino de ofrecer esquemas híbridos diseñados desde la colaboración, donde el regreso a la oficina tenga sentido y valor. «Flexibilidad inteligente» es el término que emplea el informe para describir entornos donde los empleados pueden elegir cuándo ir a la oficina, en espacios pensados para el intercambio, el aprendizaje y la innovación, más que para el control presencial.

Este cambio de paradigma choca con modelos empresariales aún anclados en la presencialidad como sinónimo de productividad. Pero para los jóvenes, el presentismo ya no es una garantía de compromiso.

Aprender, crecer, quedarse

La posibilidad de desarrollo profesional es otro punto clave. Mentorías con líderes inspiradores, participación activa en proyectos desafiantes, formación en habilidades digitales y oportunidades de rotación interna son hoy componentes esenciales de un entorno atractivo para los jóvenes. «No se trata solo de estar en una empresa, sino de crecer en ella», señala el informe.

Las organizaciones que no inviertan en la formación de sus talentos emergentes podrían enfrentar una rotación constante, con altos costos en reclutamiento y pérdida de conocimiento.

La Generación Z nació con un smartphone en la mano. Por eso, trabajar con tecnología obsoleta o procesos ineficientes no solo les resulta frustrante, sino inaceptable. Manpower advierte que las empresas deben avanzar en una digitalización real, que incluya herramientas colaborativas modernas, conectividad estable y automatización de tareas repetitivas.

Para esta generación, la tecnología no es un beneficio extra, sino una condición estructural del entorno de trabajo.

Coherencia, bienestar y cultura horizontal

La cultura organizacional también está en el centro de sus decisiones. Para la Generación Z, la coherencia entre lo que una empresa dice y lo que realmente hace es fundamental. Las políticas de inclusión, diversidad, horizontalidad en el liderazgo y espacios de escucha activa son valoradas tanto como el sueldo.

Además, los espacios de trabajo deben incluir elementos de bienestar: zonas de descanso, actividades de relajación, alimentación saludable y oportunidades para la conexión social, como after offices o encuentros informales. Esto no se vive como un lujo, sino como una herramienta para mejorar el rendimiento y la salud mental.

¿Cicatrices profesionales?

Pese a estas ventajas, el informe no oculta una advertencia: muchos jóvenes de esta generación ingresaron al mercado laboral en un contexto de crisis, pandemia e inestabilidad. Esto podría derivar en trayectorias fragmentadas, falta de experiencias significativas y carencias en su desarrollo inicial. En el lenguaje de los recursos humanos, estas secuelas se conocen como “cicatrices”.

Por eso, Manpower subraya la importancia de acompañar a los jóvenes en sus primeros pasos laborales, ya que la experiencia adquirida en estos años definirá su confianza, autonomía y proyección a futuro.

En última instancia, la Generación Z se perfila como un activo clave para las empresas del futuro. Su familiaridad con los entornos híbridos, la inteligencia artificial y las lógicas colaborativas los posiciona como catalizadores naturales del cambio. Pero para que este potencial se concrete, las compañías deberán estar dispuestas a dejar atrás viejos paradigmas y construir entornos de trabajo donde el propósito, la flexibilidad y la tecnología sean algo más que eslóganes.

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