5 de mayo de 2026

Preocupación global por una potente tormenta solar: posibles impactos en redes eléctricas y de comunicación

El fenómeno se originó a partir de una eyección de masa coronal (CME) emitida por el Sol, que viaja a velocidades extremadamente altas y podría generar alteraciones tecnológicas de alcance global.

Ph: NTN24

Los organismos internacionales de monitoreo del clima espacial siguen con atención el avance de una de las tormentas solares más intensas de las últimas dos décadas, cuyo impacto contra la magnetosfera terrestre se prevé entre la noche de este lunes y la mañana del martes.

El Met Office del Reino Unido emitió una advertencia amarilla por clima espacial, anticipando una tormenta geomagnética de nivel G3. En este escenario, si bien no se esperan interrupciones prolongadas del suministro eléctrico, los especialistas señalan un riesgo concreto de fallas temporales en los sistemas de navegación satelital, especialmente GPS, y en las comunicaciones de radio de alta frecuencia, que podrían verse degradadas durante varias horas.

La incertidumbre aumentó luego de que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advirtiera sobre la posibilidad de que el evento escale a una tormenta de nivel G4.

De confirmarse este nivel, el impacto sería más severo, con potenciales inconvenientes en el control de tensión de las redes eléctricas y la activación de mecanismos automáticos de protección que podrían desconectar componentes clave para evitar daños estructurales mayores.

Entre los efectos más probables del fenómeno se encuentran interrupciones en las comunicaciones de radio HF, errores en la precisión del posicionamiento GPS —particularmente en zonas de latitudes altas— y distorsiones en los sistemas de imágenes satelitales. Estos episodios ponen de relieve la creciente dependencia de la infraestructura tecnológica moderna frente a eventos de origen solar.

Las tormentas solares ocurren cuando el Sol libera grandes cantidades de plasma y campos magnéticos al espacio. Al interactuar con el campo magnético terrestre, estas partículas pueden inducir corrientes eléctricas capaces de afectar tanto a satélites en órbita como a los sistemas electrónicos que sostienen servicios esenciales en la Tierra.

En paralelo a los riesgos tecnológicos, el fenómeno podría tener un costado visual. Según explicó Krista Hammond, especialista en clima espacial, la intensidad de la tormenta abre la posibilidad de observar auroras en regiones más alejadas de los polos de lo habitual.

Sin embargo, aclaró que la experiencia dependerá de factores locales, ya que la nubosidad y las lluvias previstas para la noche del martes podrían limitar la visibilidad del evento, aun si coincide con el horario de mayor oscuridad.

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