Nuevo cruce entre Milei y Villarruel: «Que ahorre en viajes y en la SIDE»
La acusación de «traidora» lanzada por el mandatario, tras la habilitación de una sesión en el Senado que terminó con la aprobación de leyes que el oficialismo resiste, tuvo una respuesta contundente de Villarruel: «Que ahorre en viajes y en la SIDE», escribió desde sus redes sociales, en una muestra inédita de confrontación dentro de la cúpula libertaria.

La ruptura entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel dejó de ser un rumor de pasillos para convertirse en una interna expuesta con crudeza ante la opinión pública.
El conflicto se desató luego de que el Senado aprobara, por impulso de la oposición y con el aval institucional de Villarruel como titular de la Cámara alta, un paquete de medidas que incluyen el aumento de jubilaciones, la restitución de la moratoria previsional y la declaración de emergencia en discapacidad.
Aunque estas decisiones legislativas fueron celebradas por distintos sectores sociales, desataron la furia de Milei, quien entiende que estas normas comprometen el “equilibrio fiscal” que sostiene como bandera de su gobierno.
Durante un acto en la Bolsa de Comercio, Milei aprovechó su discurso para cuestionar duramente a Villarruel sin mencionarla por su nombre: “Lo hicimos con el 15 por ciento de la Cámara de Diputados, siete senadores, una traidora…”, dijo, mientras exaltaba la figura de su jefe de Gabinete, Guillermo Francos.
Lejos de apaciguar los ánimos, Villarruel decidió responder de manera directa y sin rodeos. Desde su cuenta de Instagram, en interacción con usuarios que la interpelaban, lanzó críticas al manejo presidencial: “Si hay equilibrio, entonces, asistir a los más desprotegidos no debiera ser tan terrible. El tema es que un jubilado no puede esperar y un discapacitado menos. Que ahorre en viajes y en la SIDE y listo”, sentenció, en una referencia clara al gasto en viajes presidenciales y en inteligencia.
Pero sus respuestas no se quedaron en lo económico. A un seguidor que le reclamó su lealtad hacia Milei, respondió con una dosis de dureza política y personal: “Un presidente que no puede ni saludar a la persona con la que llegó al poder… Hacelo con él el reclamo. Yo la educación no la pierdo nunca”. Y agregó, en otra réplica: “Cuando el presidente decida hablar y comportarse adultamente, podré saber cuáles son sus políticas, dado que no habla”.
El nivel de confrontación evidencia una fractura que excede lo institucional y que amenaza con erosionar la arquitectura política de La Libertad Avanza. La convivencia entre un presidente que concentra el poder comunicacional y una vicepresidenta que reclama independencia institucional y sensibilidad social parece haberse vuelto insostenible.
En términos políticos, el episodio marca un punto de inflexión: Villarruel, históricamente asociada al ala más dura del oficialismo, se posiciona ahora como una voz disidente desde adentro. Su decisión de habilitar el debate en el Senado, pese a las presiones del Ejecutivo, y su defensa del rol parlamentario frente al verticalismo presidencial, podrían convertirla en una figura de referencia para sectores del oficialismo incómodos con el estilo de conducción de Milei.
La disputa, lejos de agotarse en un cruce de palabras, pone en jaque la gobernabilidad. El presidente, que ha hecho de la confrontación su modo habitual de ejercer el poder, parece ahora enfrentado con su propia fórmula. Y Villarruel, que hasta hace poco evitaba el choque abierto, eligió el camino de la respuesta política sin filtros. El desenlace de esta tensión interna es incierto, pero lo que ya está claro es que el oficialismo dejó de hablar con una sola voz.
