18 de agosto de 2026

Mientras predica austeridad, Adorni expande su equipo y gestiona una millonaria caja en Comunicación

La expansión de la planta en la Secretaría de Comunicación no solo contradice el discurso de ajuste que sostiene el gobierno de Milei, sino que instala una nueva alerta: el doble estándar en la administración del Estado. Mientras se recortan derechos y servicios en nombre de la eficiencia, algunas oficinas crecen, con más cargos, más dinero y más poder. En tiempos de “no hay plata”, parece que para la propaganda oficial, sí hay. Y de sobra.

El discurso del ajuste fiscal y la reducción del gasto estatal es una de las piedras angulares del gobierno de Javier Milei. Sin embargo, los números revelan que no todos los sectores aplican con el mismo rigor esa receta.

La Secretaría de Medios y Comunicación, dirigida por Manuel Adorni —vocero presidencial y uno de los rostros más visibles del oficialismo—, incrementó su planta de personal y hoy administra un equipo de 248 empleados, con un presupuesto que supera los 30.000 millones de pesos anuales.

La cifra fue confirmada por la periodista Mariel Fitz Patrick (A24), en base a datos oficiales entregados por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y genera contradicciones difíciles de explicar en un gobierno que repite, casi como mantra, que “no hay plata”.

Un ajuste para pocos
Mientras se eliminan programas sociales, se congelan partidas para salud, educación o ciencia y se despiden trabajadores estatales en distintas dependencias, la estructura de medios del Ejecutivo muestra una tendencia opuesta. En apenas unos meses, la Secretaría pasó de tener 208 empleados a contar con 248, un crecimiento del 19% en plena “motosierra”.

El área que dirige Adorni concentra tareas clave como las transmisiones oficiales, las conferencias de prensa, las desgrabaciones, el manejo de redes sociales del Gobierno y la articulación de vocerías ministeriales. Pero también, según la nueva dotación, es una estructura con 18 directores, 12 coordinadores, 14 responsables de área, 14 consultores y más de 50 analistas y asistentes.

La “libertad” tiene costo
Adorni se ha posicionado como un férreo defensor de la transparencia, la eficiencia y el achique del Estado. Sin embargo, su propio organigrama parece crecer al calor del poder que ha ganado en la gestión de la comunicación presidencial. Lejos de reducirse, la Secretaría de Medios opera con márgenes ampliados y hasta proyecta incrementar su presupuesto para el año 2026.

Todo esto mientras desde el mismo gobierno se insiste en que no hay recursos para sostener áreas sensibles como cultura, universidades o políticas de inclusión. El contraste resulta incómodo incluso para quienes simpatizan con la retórica libertaria.

El rol de los “comunicadores del régimen”
Entre los nombres que aparecen en el staff se encuentra Juan Pablo Carreira, actual director nacional de Comunicación Digital de la Presidencia y uno de los fundadores del portal “La Derecha Diario”, un sitio alineado férreamente con las ideas del oficialismo y cuestionado por difundir contenido sesgado, desinformación y ataques sistemáticos a opositores.

La presencia de figuras con claras inclinaciones ideológicas en cargos técnicos de comunicación pública alimenta las sospechas de que se está consolidando una maquinaria propagandística oficialista más que un sistema de información estatal plural y transparente.

¿Comunicación o blindaje mediático?
El crecimiento de la Secretaría de Medios y su robusto presupuesto abren una pregunta inevitable: ¿se está financiando una estructura para informar o para blindar al Gobierno? En un contexto de conflicto permanente con medios críticos, periodistas independientes y sectores sociales movilizados, el fortalecimiento de la comunicación gubernamental parece responder más a una lógica defensiva y de control del relato que a un verdadero interés por mejorar la calidad institucional.

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