18 de agosto de 2026

Bélgica enfrenta un incendio histórico: más de 3.000 hectáreas fueron arrasadas en High Fens

Más de 500 bomberos y equipos de emergencia continúan trabajando para contener el mayor incendio forestal registrado en Bélgica en más de un siglo.

Foto: Agencia AP

El fuego, que comenzó el viernes en la reserva natural de High Fens, ya destruyó unas 3.000 hectáreas de turberas y bosques, mientras las autoridades intentan establecer un perímetro de seguridad antes de que los vientos puedan volver a empujar las llamas hacia la frontera con Alemania.

El frente del incendio dejó de avanzar durante las últimas horas, pero los responsables de la emergencia advierten que la situación sigue siendo inestable. Las condiciones meteorológicas, especialmente la presencia de vientos fuertes, podrían modificar rápidamente el comportamiento del fuego. Las lluvias registradas el lunes ofrecieron un alivio temporal, aunque no fueron suficientes para considerar el incendio controlado.

Evacuaciones y una amenaza que atraviesa fronteras

La proximidad de las llamas a Alemania llevó a las autoridades a reforzar las defensas en el sector oriental de la reserva. En el municipio alemán de Monschau se dispuso una evacuación parcial durante el fin de semana, cuando el incendio se aproximó peligrosamente a la frontera.

El humo también se convirtió en un problema sanitario. Una extensa nube amarillenta cubrió zonas fronterizas y las emanaciones llegaron hasta el este de Francia, donde se emitieron advertencias por contaminación del aire. En Bélgica, dos localidades fueron evacuadas y sus habitantes todavía no cuentan con autorización para regresar a sus hogares.

El cambio climático vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad europea

El incendio de High Fens se produce en un verano marcado por temperaturas extremas, sequía y grandes incendios en distintos puntos de Europa, entre ellos Francia, Grecia, Portugal y España. La magnitud del fuego belga recuerda además que los territorios tradicionalmente menos asociados con grandes incendios forestales tampoco están al margen del deterioro de las condiciones climáticas.

La reserva ya había sido escenario de enormes incendios en 1911, en un contexto también caracterizado por calor y sequedad. Más de un siglo después, la combinación de vegetación vulnerable, altas temperaturas y condiciones meteorológicas adversas vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta del Estado.

Mientras los bomberos intentan cerrar definitivamente el perímetro, el desafío no consiste únicamente en apagar las llamas, sino en evitar que un cambio en el viento transforme nuevamente un incendio parcialmente contenido en una emergencia de mayores dimensiones.

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