24 de julio de 2026

Metalfor y el ajuste extremo: la UOM rechazó un plan de despidos masivos con indemnizaciones en cuotas

La crisis de Metalfor sumó un nuevo capítulo luego de que la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) rechazara de manera categórica la propuesta presentada por la empresa ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba, que contempla el despido del 65% de su personal, el pago de indemnizaciones en cuotas y una fuerte reducción de las condiciones laborales para quienes permanezcan en la planta.

La iniciativa fue impulsada por Eduardo Borri, titular de la firma perteneciente al grupo Bertotto Boglione, en un contexto de severas dificultades financieras. La compañía arrastra una deuda cercana a los 52.000 millones de pesos con entidades bancarias y acumula 558 cheques rechazados, un cuadro que expone la magnitud de su deterioro económico.

Sin embargo, el plan empresarial traslada el peso de esa crisis a los trabajadores. La propuesta establece que la mayoría de los empleados afectados solo accedería al 70% de la indemnización y en un esquema de pago de entre 12 y 18 cuotas si acepta un retiro voluntario. Quienes rechacen esa alternativa percibirían apenas el 60% de la compensación legal, también de forma fraccionada.

Para otro sector del personal, la empresa plantea aplicar el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, mecanismo que permite reducir el monto indemnizatorio cuando se invoca una disminución de trabajo no atribuible al empleador. Mientras tanto, el reducido grupo que conservaría su puesto quedaría sujeto a suspensiones rotativas, cobraría solo la mitad del salario básico mediante sumas no remunerativas y afrontaría la suspensión de adicionales por productividad y presentismo, además del pago fragmentado de los haberes.

El rechazo de la UOM refleja que el conflicto excede una negociación salarial y pone en discusión el costo social de una reestructuración empresaria. En Noetinger, una localidad cordobesa de apenas seis mil habitantes, Metalfor constituye la principal fuente de empleo privado, por lo que un recorte de esta magnitud tendría un impacto directo sobre la economía local y el entramado comercial de la región.

Los trabajadores sostienen, además, que el proceso responde a una estrategia de reconfiguración del grupo empresario. Mientras la planta de Noetinger reduce actividad y enfrenta despidos, la firma expande su capacidad productiva en Marcos Juárez con una línea destinada al abastecimiento de los sectores de minería, petróleo y gas, especialmente vinculados al desarrollo de Vaca Muerta.

Desde la empresa destacan ese crecimiento como parte de su nuevo perfil industrial, pero los operarios interpretan que los recursos fueron redireccionados hacia un negocio más rentable, dejando a la histórica planta cordobesa al borde del cierre.

El conflicto también mantiene abierto el debate sobre las decisiones adoptadas por la conducción de la compañía. Los despidos comunicados el pasado 7 de julio, mediante telegramas enviados mientras los trabajadores observaban un partido de la Selección Argentina, profundizaron el malestar y aceleraron la intervención de la cartera laboral.

Con posiciones todavía irreconciliables, las negociaciones continúan sin señales de acuerdo. Mientras la empresa argumenta que la crisis financiera obliga a una drástica reducción de costos, el gremio sostiene que la propuesta constituye un intento de hacer recaer sobre los trabajadores las consecuencias de decisiones empresariales que hoy redefinen el negocio hacia actividades consideradas más rentables.

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