Salarios congelados y más despidos: siete de cada diez empresas no prevén aumentos hasta fin de 2026
El relevamiento describe un escenario donde la desaceleración de la inflación no se traduce en una mejora para quienes viven de un salario. Con remuneraciones congeladas, nuevas rondas de despidos y escasas perspectivas de contratación, el mercado laboral continúa perdiendo dinamismo mientras el costo del ajuste recae, una vez más, sobre los trabajadores.

El mercado laboral argentino continúa mostrando señales de deterioro. Mientras los salarios pierden capacidad de compra y los despidos se multiplican, una amplia mayoría de las empresas ya anticipa que no otorgará aumentos en lo que resta de 2026.
El escenario refleja un proceso de ajuste que, lejos de revertirse, parece consolidarse en un contexto de menor actividad económica y creciente precarización del empleo.
Así surge de una encuesta realizada por el portal de empleo Bumeran entre más de 5.000 trabajadores y responsables de recursos humanos, cuyos resultados revelan que el 68% de las empresas no tiene previsto aplicar incrementos salariales hasta fin de año. Entre el reducido grupo que sí contempla actualizaciones, la mayoría reconoce que los ajustes solo buscarán acompañar parcialmente la inflación, sin representar una mejora real del poder adquisitivo.
Los datos confirman una tendencia que ya experimentan los trabajadores. El 64% aseguró que no recibió ningún aumento salarial durante el primer semestre, consolidando un escenario en el que la pérdida del ingreso frente al aumento del costo de vida se transforma en una constante.
El congelamiento de los salarios se combina con una aceleración de los despidos. Según el relevamiento, el 67% de las empresas redujo personal entre enero y junio de este año, una cifra considerablemente superior a la registrada en igual período de 2025, cuando el porcentaje alcanzaba el 44%. En apenas un año, el ajuste sobre el empleo creció 23 puntos porcentuales.
Las áreas de recursos humanos identifican la reducción de costos como la principal causa de las cesantías. Seis de cada diez compañías que despidieron personal señalaron que la necesidad de bajar gastos fue el motivo central de las decisiones. En segundo plano aparecen el impacto de la situación económica, la reorganización de actividades y el cierre de sectores, aunque también un porcentaje importante atribuyó las desvinculaciones al bajo desempeño de los empleados.
La percepción de los trabajadores coincide con ese diagnóstico. El 69% afirmó que hubo despidos en su lugar de trabajo durante la primera mitad del año y un 13% reconoció haber perdido su empleo, reflejando un clima de creciente incertidumbre dentro de las empresas.
Las perspectivas tampoco ofrecen señales de recuperación. Más de un tercio de las compañías consultadas planea realizar nuevos recortes de personal antes de finalizar el año, mientras apenas el 15% proyecta incorporar trabajadores. La mayoría considera que simplemente intentará mantener la estructura actual, aunque en un contexto donde la estabilidad laboral aparece cada vez más frágil.
El informe también refleja un marcado deterioro de las expectativas sobre el mercado de trabajo. Solo uno de cada cuatro responsables de recursos humanos cree que la situación puede mejorar en los próximos meses, mientras el resto prevé un panorama negativo o, en el mejor de los casos, de estancamiento.
Los resultados exponen además una creciente crítica hacia la política económica del Gobierno. Una parte significativa de los especialistas en recursos humanos considera que las medidas oficiales tuvieron un impacto desfavorable sobre el empleo, una percepción que también predomina entre los trabajadores. Para la mayoría de los consultados, las políticas aplicadas no lograron generar un mercado laboral más dinámico, sino que profundizaron el ajuste sobre los ingresos y favorecieron una mayor destrucción de puestos de trabajo.
