10 de septiembre de 2026

Vivir cuesta cada vez más: una familia necesitó $1,6 millones para no ser pobre

Para millones de familias, la verdadera medida de la recuperación no está únicamente en el porcentaje mensual del IPC, sino en si el salario alcanza para cubrir las necesidades básicas sin tener que sumar cada mes una cantidad mayor de dinero.

La desaceleración de la inflación todavía no se traduce en un alivio concreto para las familias argentinas. En agosto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) aumentaron 2,6% y llevaron a $1.605.497 el ingreso mensual que necesitó una familia de cuatro integrantes para no quedar por debajo de la línea de pobreza.

El dato expone una de las principales contradicciones de la actual dinámica económica: aunque el índice general de precios muestra una inflación más moderada, el dinero necesario para cubrir las necesidades esenciales continúa creciendo mes tras mes.

Durante agosto, la Canasta Básica Alimentaria también registró una suba del 2,6%, mientras que en términos interanuales ambas canastas acumularon incrementos muy superiores a la inflación mensual. La CBA aumentó 39,6% en los últimos doce meses y la CBT lo hizo 38,3%.

En lo que va de 2026, la Canasta Básica Alimentaria acumuló una variación del 23,2%, mientras que la Canasta Básica Total avanzó 22,7%. Es decir, aun cuando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) marcó en agosto una inflación del 1,7%, el costo de cubrir las necesidades básicas aumentó a un ritmo mayor.

Para una persona adulta, el ingreso necesario para no ser considerada pobre alcanzó los $519.578 mensuales. En el caso de la indigencia, el monto requerido para cubrir exclusivamente las necesidades alimentarias llegó a $235.103.

La diferencia entre la inflación general y la evolución de las canastas resulta significativa porque permite observar que la desaceleración del IPC no implica que los precios hayan comenzado a bajar.

Por el contrario, continúan aumentando y, en determinados bienes y servicios esenciales, lo hacen incluso por encima del promedio.

El problema adquiere otra dimensión cuando se analiza la relación entre precios e ingresos. Si el costo de la Canasta Básica Total aumenta todos los meses, los hogares necesitan generar cada vez más dinero para mantener el mismo nivel mínimo de consumo.

La inflación puede perder velocidad, pero mientras permanezca en valores positivos seguirá elevando el piso de ingresos necesario para llegar a fin de mes.

Así, el dato de agosto ofrece una fotografía que va más allá de la discusión sobre si la inflación está bajando. El interrogante central para las familias es cuánto dinero necesitan hoy para comprar lo mismo que podían comprar meses atrás.

La reducción de la inflación constituye una mejora respecto de períodos de mayor aceleración de precios, pero no alcanza por sí sola para revertir el deterioro acumulado.

Para que exista un alivio efectivo, los ingresos deberían crecer por encima de los precios durante un período sostenido, especialmente en los hogares que destinan la mayor parte de sus recursos a alimentos, vivienda, transporte y servicios.

El dato de las canastas básicas deja, de esta manera, una conclusión incómoda: la inflación puede bajar y, al mismo tiempo, el costo de vivir puede seguir aumentando.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *