18 de septiembre de 2026

Mayra Mendoza y Mario Ishii volvieron a cuestionar a Kicillof y reavivaron las tensiones en el PJ bonaerense

Los nuevos cuestionamientos aparecen justo cuando distintos sectores del PJ intentaban acercar posiciones y avanzar hacia una estrategia común de cara al próximo ciclo electoral.

La interna del peronismo bonaerense volvió a quedar expuesta luego de las críticas de Mayra Mendoza y Mario Ishii contra Axel Kicillof.

Mendoza acusó al gobernador de haber elegido un camino de “división” dentro del peronismo y cuestionó su distanciamiento político del kirchnerismo. La dirigente de Quilmes también planteó objeciones sobre el supuesto trato diferencial hacia municipios que no integran el espacio político de Kicillof y mencionó a su distrito como ejemplo.

Se trata, en este caso, de señalamientos políticos cuya dimensión concreta deberá ser contrastada con los datos y la documentación correspondiente.

Por su parte, Mario Ishii endureció todavía más el tono y reclamó al gobernador que concentre su atención en la gestión provincial. “Que se ponga a laburar, que la gente está muy mal en la provincia”, sostuvo, instalando nuevamente la discusión sobre las prioridades de Kicillof entre la administración bonaerense y la construcción política.

Los enfrentamientos no son nuevos. Las diferencias quedaron especialmente expuestas durante el proceso electoral de 2025, a partir del desdoblamiento de los comicios bonaerenses y de la consolidación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio impulsado por Kicillof como una estructura política propia.

Desde entonces, la disputa por el liderazgo y la conducción del peronismo provincial se convirtió en uno de los principales obstáculos para recomponer una relación estable entre los distintos sectores.

El escenario presenta así una contradicción difícil de disimular: mientras dirigentes del PJ buscan reconstruir puentes y proyectar una eventual unidad para 2027, los cruces públicos vuelven a exhibir diferencias que exceden una disputa coyuntural.

El debate incluye quién conduce, qué estrategia electoral adoptar y cuál debe ser el vínculo entre el kirchnerismo y el espacio político que responde al gobernador.

La cuestión de fondo, por lo tanto, no pasa solamente por superar un nuevo episodio de confrontación interna. La incógnita es si el peronismo bonaerense podrá transformar los acuerdos electorales en una conducción política común o si las diferencias acumuladas terminarán condicionando cualquier intento de unidad.

Con la interna todavía abierta, la unidad electoral del PJ bonaerense vuelve a quedar atravesada por una pregunta central: ¿pueden convivir bajo una misma estrategia sectores que aún no resolvieron sus diferencias sobre el liderazgo y el rumbo político?

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