LLA, PRO y la UCR intentaron hacer caer la interpelación de Guillermo Francos
Además, el episodio vuelve a encender las alarmas sobre la fragilidad de los acuerdos legislativos, en un contexto donde los números se negocian voto a voto y donde el peso de las figuras individuales —como en este caso Julio Cobos— puede cambiar el rumbo político de un día clave.

La interpelación al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, finalmente avanzó este martes en la Cámara de Diputados pese a los intentos coordinados de La Libertad Avanza (LLA), el PRO y buena parte de la UCR por bloquearla.
La jugada legislativa del oficialismo nacional, que buscaba evitar un incómodo interrogatorio en el recinto por el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, naufragó ante la presión opositora y una serie de deserciones estratégicas dentro de los bloques aliados.
Unión por la Patria (UxP) lideró la movida que logró reunir los 129 diputados necesarios para habilitar el debate, un número que parecía difícil de alcanzar ante la estrategia de vaciamiento impulsada por el oficialismo y sus aliados naturales. Sin embargo, las ausencias y los matices dentro de los espacios políticos debilitaron el operativo de contención.
El caso más notorio fue el de la UCR. Aunque el bloque presidido por Rodrigo De Loredo se alineó con la maniobra de no dar quórum, el diputado Julio Cobos rompió filas y decidió sentarse en el recinto, garantizando con su presencia el número clave para iniciar la sesión. Su gesto dejó en evidencia una grieta interna en el radicalismo, que enfrenta tensiones entre su ala más dialoguista y el sector que promueve una alianza cerrada con LLA.
La estrategia de vaciamiento también sufrió por la ausencia de legisladores peronistas que responden al gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, quienes brillaron por su silencio y ausencia, alimentando suspicacias sobre acuerdos subterráneos con el oficialismo libertario.
Tampoco dieron el presente los bloques de Innovación Federal, Producción y Trabajo, ni Somos Fueguinos, espacios que suelen jugar como aliados contingentes y que esta vez optaron por la indiferencia, esquivando un debate clave para la institucionalidad del Congreso.
Frente a este panorama, se destacaron los bloques que sí aportaron al quórum: Encuentro Federal, la Coalición Cívica, Democracia para Siempre, el Frente de Izquierda, además del legislador santacruceño Sergio Acevedo. La configuración final del recinto dejó un mensaje claro: la oposición no es un bloque monolítico, pero aún con sus diferencias internas puede articularse para exigir responsabilidades políticas cuando el poder Ejecutivo busca esquivar el control parlamentario.
El fracaso del oficialismo en su intento de blindar a Francos también expuso una debilidad estructural del Gobierno en su vínculo con el Congreso. La incapacidad de contener a todos sus aliados circunstanciales muestra los límites de la estrategia libertaria de confrontación permanente y deja al Ejecutivo en una posición incómoda: cada sesión puede volverse un campo de batalla imprevisible.
