El ajuste no encuentra piso: mayo dejó más de 2.200 empleos formales perdidos por día y profundizó el deterioro productivo
Los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo muestran una caída sostenida del empleo registrado y del número de empresas activas. El problema ya no aparece sólo como una consecuencia coyuntural del ajuste, sino como una señal de debilidad estructural en la capacidad de generar nuevas unidades productivas.

Las cifras oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) volvieron a encender una señal de alarma sobre la evolución del mercado laboral argentino. Durante mayo, el empleo registrado continuó en retroceso y dejó un saldo de 70.218 trabajadores menos, lo que equivale a 2.265 puestos formales perdidos por día.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa en conjunto con la evolución del entramado empresarial: en el mismo período desaparecieron 2.371 empleadores registrados, con impacto especialmente fuerte en el comercio y la industria manufacturera, dos sectores históricamente intensivos en mano de obra.
El fenómeno no aparece como un episodio aislado. Según el relevamiento elaborado a partir de la información de la SRT y analizado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde el inicio de la gestión de Javier Milei el sistema formal acumuló 411.663 desvinculaciones laborales y 30.633 empresas menos.
Un mercado laboral que sigue achicándose
La comparación de los registros oficiales evidencia una tendencia persistente. En diciembre de 2025 había 489.749 empleadores, mientras que en mayo de 2026 la cifra descendió a 481.724. Sólo entre abril y mayo desaparecieron 2.371 unidades productivas.
La evolución del empleo formal acompañó esa dinámica descendente: los trabajadores registrados pasaron de 9.559.457 en diciembre a 9.445.560 en mayo, lo que representa una reducción de 113.897 puestos en los primeros cinco meses del año.
Más allá de la magnitud de la caída, el dato relevante es la continuidad del proceso. El mercado laboral no muestra todavía señales claras de estabilización, lo que alimenta la discusión sobre si el ajuste económico está generando una destrucción de empleo más prolongada de lo previsto originalmente por el Gobierno.
La advertencia oficial: el problema no es sólo el cierre de empresas
Uno de los aspectos más significativos del informe es que la propia Superintendencia de Riesgos del Trabajo introduce una interpretación que complejiza el diagnóstico habitual.
El organismo sostiene que la reducción del número de empresas no se explica necesariamente por una ola excepcional de cierres, sino por la debilidad en la creación de nuevas firmas. En otras palabras, el sistema pierde empresas porque nacen menos de las que desaparecen naturalmente.
La SRT señala que existe una “marcada debilidad en la apertura de nuevas unidades productivas” y que esa insuficiente renovación empresarial no logra compensar la salida de firmas del sistema.
Esta observación desplaza parcialmente el foco del debate. La cuestión ya no sería únicamente cuántas empresas cierran, sino por qué el contexto económico no está generando incentivos suficientes para que surjan nuevas inversiones, emprendimientos o proyectos productivos capaces de absorber empleo formal.
Comercio e industria, los sectores más golpeados
El deterioro vuelve a concentrarse en el comercio y la industria manufacturera, actividades particularmente sensibles a la caída del consumo interno, al aumento de los costos financieros y a la retracción de la demanda.
En el comercio, la reducción de ventas impacta directamente sobre pequeñas y medianas empresas con escaso margen para sostener plantillas laborales en períodos prolongados de contracción. En la industria, la menor utilización de la capacidad instalada y la pérdida de competitividad en algunos segmentos profundizan la presión sobre el empleo registrado.
La combinación de ambos factores resulta especialmente relevante porque se trata de sectores que históricamente funcionaron como amortiguadores del empleo urbano formal. Su retroceso simultáneo amplifica el efecto social del ajuste.
Entre la estabilización macroeconómica y el costo productivo
El Gobierno nacional sostiene que la prioridad es corregir los desequilibrios fiscales y monetarios heredados y que la recuperación del empleo llegará una vez consolidada la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, los datos de mayo muestran que la mejora en algunos indicadores financieros todavía no se traduce en una recomposición del tejido productivo ni del empleo formal.
El punto crítico es que, mientras la estabilización busca reducir inflación y déficit, el entramado empresarial enfrenta una dinámica de menor actividad, menor inversión y menor creación de puestos registrados. Si esa transición se prolonga, el riesgo es que parte de la destrucción de capacidades productivas termine siendo difícil de revertir incluso en un escenario macroeconómico más estable.
Un deterioro que ya excede la coyuntura mensual
La lectura más preocupante del informe surge de la tendencia acumulada. La pérdida de más de 411 mil empleos registrados y de más de 30 mil empresas desde el inicio de la actual administración sugiere que el mercado laboral atraviesa una fase de ajuste de profundidad considerable.
La advertencia implícita de la propia SRT refuerza esa preocupación: la economía argentina no sólo está perdiendo puestos de trabajo, sino que muestra dificultades crecientes para generar nuevas empresas capaces de reemplazar las que salen del sistema.
En ese contexto, mayo no aparece como un mes excepcionalmente negativo, sino como la continuidad de un proceso de contracción laboral y productiva que todavía no encuentra un punto de inflexión visible.
Los sectores que lideraron la destrucción de empresas en mayo
- Comercio al por mayor y al por menor: – 841
- Industria manufacturera: – 403
- Servicios de alojamiento y servicios de comida: – 341
- Servicios de transporte y almacenamiento: – 210
- Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca: – 156
- Servicios inmobiliarios: – 113
- Servicios de asociaciones y servicios personales: – 81
- Actividades administrativas y servicios de apoyo: – 60
- Servicios profesionales, científicos y técnicos: – 48
- Construcción: – 42
- Servicios artísticos, culturales, deportivos y de esparcimiento: – 40
- Información y comunicaciones: – 25
- Enseñanza: – 15
- Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales: – 9
- Intermediación financiera y servicios de seguros: – 4
- Suministro de agua, cloacas, gestión de residuos: – 3
- Explotación de minas y canteras: + 1
- Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado: +2
- Administración pública, defensa y seguridad social obligatoria : + 6
- Salud humana y servicios sociales: + 11
- TOTAL: 2.371
