Las dietas del Senado volverán a aumentar y superarán los $11,8 millones mensuales desde agosto
La medida reabre el debate sobre las remuneraciones de la dirigencia política en un contexto de ajuste económico y pérdida del poder adquisitivo para gran parte de la población.

A partir de agosto, los senadores nacionales percibirán una nueva actualización en sus dietas que elevará sus ingresos brutos a casi $12 millones mensuales, como consecuencia de la última paritaria acordada para el personal del Congreso.
El incremento responde al acuerdo salarial suscripto entre las autoridades del Congreso y los gremios legislativos. La negociación, encabezada por la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, estableció una recomposición acumulada del 6,7%, que se suma a los aumentos otorgados durante los primeros meses del año.
La actualización será aplicada en tres tramos: un 2,4% con retroactividad a junio, un 2,2% correspondiente a julio y un 1,9% en agosto. Debido a que las dietas de los senadores están vinculadas al valor del módulo legislativo mediante el sistema conocido como «ley de enganche», cada incremento otorgado a los empleados del Congreso impacta automáticamente en los salarios de los legisladores.
Con esta modificación, la remuneración quedará integrada por 2.500 módulos de dieta, 1.000 módulos por gastos de representación y 500 módulos por desarraigo, lo que elevará el haber bruto mensual a $11.877.000, antes de los descuentos por aportes previsionales, obra social e Impuesto a las Ganancias.
Según estimaciones internas del Senado, entre enero y agosto los ingresos de los legisladores habrán aumentado alrededor de $1,2 millones, una suba que supera la inflación acumulada durante el primer semestre, estimada por el INDEC en 16,8%. De acuerdo con informes oficiales, solo un reducido número de convenios salariales consiguió ubicarse por encima de ese índice.
La situación difiere de la realidad de la Cámara de Diputados, cuyos miembros no están alcanzados por el mecanismo de actualización automática. Actualmente perciben un salario bruto cercano a $6 millones, una diferencia que volvió a generar cuestionamientos internos y podría derivar en una nueva discusión sobre sus remuneraciones después del receso legislativo.
El acuerdo paritario también contempla mejoras para los trabajadores del Congreso, con aumentos en todas las categorías del escalafón. Sin embargo, durante la negociación los gremios insistieron en la necesidad de revisar la estructura salarial y reclamaron mayor transparencia en la asignación de adicionales.
El nuevo incremento para los senadores llega en un escenario económico complejo, marcado por la caída del poder adquisitivo, el incremento del costo de vida y una desocupación cercana al 8%.
En ese contexto, la actualización de las dietas vuelve a poner bajo la lupa los ingresos de la clase política y alimenta un debate que atraviesa al Congreso, donde algunos legisladores ya habían anticipado que renunciarían o donarían los aumentos para evitar cuestionamientos públicos.
