Empresas del calzado preparan una protesta contra Milei y alertan el derrumbe de la industria y el empleo
La convocatoria ya reúne a más de 280 empresarios y productores, mientras continúan las conversaciones para definir el lugar de concentración. Entre las posibilidades aparece Plaza de Mayo, en lo que los organizadores pretenden convertir en una manifestación de mayor magnitud que las realizadas anteriormente.

La industria del calzado se encamina hacia una nueva expresión de protesta contra el Gobierno de Javier Milei. Empresarios y fabricantes del sector comenzaron a organizar una movilización nacional que tendría lugar el próximo 22 de octubre y que, según sus impulsores, busca visibilizar el impacto de la caída del consumo, la apertura de las importaciones y el deterioro de las condiciones para producir en el país.
El reclamo empresarial se desarrolla en paralelo a una fuerte pérdida de puestos de trabajo. De acuerdo con datos de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (Uticra), desde el inicio de la gestión de Milei el sector habría eliminado más de 8.000 empleos.
A ese escenario se suman cierres y paralizaciones de plantas en distintas provincias, una señal del retroceso de la actividad industrial.
Los fabricantes cuestionan especialmente el esquema de apertura comercial impulsado por el Gobierno. Sostienen que la llegada creciente de productos importados coloca a las empresas nacionales frente a una competencia que consideran difícil de enfrentar, particularmente en un contexto de caída del consumo interno.
Lito Albano, propietario de Luna Chiara y uno de los impulsores de la movilización, describió una fuerte contracción de las ventas y advirtió que los fabricantes locales intentan contener los precios para no perder mercado, aun cuando sus costos continúan aumentando.
Según planteó, la rentabilidad resulta insuficiente para afrontar gastos como salarios, alquileres, servicios e impuestos.
El problema no se limita exclusivamente al calzado. Un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) mostró que los sectores de textil, confección, cuero y calzado reunieron en mayo 93.952 empleos formales, 1.229 menos que el mes anterior y 16.244 por debajo del registro de un año atrás.
Los números reflejan una tensión cada vez más evidente entre los objetivos macroeconómicos del Gobierno y la situación de determinadas ramas de la economía real.
Mientras la administración de Milei sostiene que la apertura y la competencia externa forman parte de un proceso destinado a mejorar la productividad y reducir costos, empresarios y trabajadores de sectores industriales advierten que, en el corto plazo, el efecto está siendo una pérdida de producción, empresas y puestos de trabajo.
Desde el sector reclaman al Presidente y al ministro de Economía, Luis Caputo, políticas específicas para evitar un mayor deterioro de la actividad.
El planteo también incorpora una dimensión social: los empresarios sostienen que el retroceso de la industria está afectando especialmente a trabajadores y sectores medios que hasta hace poco contaban con empleos formales y capacidad de consumo.
La protesta prevista para octubre aparece así como algo más que un reclamo sectorial. La movilización busca convertirse en una señal política contra el rumbo económico del Gobierno y poner en discusión uno de sus principales pilares: hasta dónde puede avanzar la apertura comercial sin profundizar el deterioro de la industria nacional y del empleo.
El malestar adquiere además una particularidad política: algunos empresarios sostienen que una parte importante de quienes hoy reclaman respaldó electoralmente a Milei.
El argumento plantea un interrogante para el oficialismo de cara al futuro: si la recuperación macroeconómica no logra traducirse en actividad, empleo y consumo, cuánto tiempo podrá sostenerse el respaldo de los sectores productivos que esperaban beneficiarse del nuevo modelo económico.
