La UOM lanza una huelga nacional: “Nos estamos quedando sin salario y sin trabajo”
La medida forma parte del plan de lucha “Primero la Dignidad”, votado recientemente en el Congreso Nacional de Delegadas y Delegados Metalúrgicos, como respuesta a lo que el gremio califica como un “deterioro insostenible del salario real y la destrucción del empleo”.

La tensión entre el sindicalismo industrial y el modelo económico del Gobierno nacional sumó un nuevo capítulo: la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) anunció un paro nacional de 24 horas para el miércoles 7 de mayo en todas las fábricas del país.
“Ya perdimos 22.000 puestos de trabajo, y tenemos en riesgo entre 30.000 y 50.000 más por la apertura indiscriminada de importaciones. Esto nos preocupa y nos pone con la guardia en alto”, advirtió Abel Furlán, secretario general del sindicato, al confirmar la medida de fuerza. El dato no es menor: de concretarse esas cifras, la metalurgia se enfrentaría a una de las peores crisis laborales de los últimos años.
Una paritaria asfixiada y un mercado expuesto
En la última audiencia con las cámaras empresariales, la oferta patronal consistió en un magro 2% de aumento para abril y apenas un 1% adicional para mayo y junio. La UOM la rechazó de plano, al considerarla irrisoria frente a los aumentos de precios sostenidos que castigan el poder adquisitivo de sus representados. Mientras el Ministerio de Economía promueve acuerdos salariales con topes mensuales de 1%, las organizaciones sindicales enfrentan cada vez mayores dificultades para lograr actualizaciones que compensen mínimamente la inflación acumulada.
Pero para Furlán, el problema es más profundo. “Nos están diciendo que no podemos discutir paritarias libres porque tenemos que tener responsabilidades frente a la apertura indiscriminada de importaciones, la amenaza china y todas estas tensiones comerciales a nivel global”, explicó. “Nos dicen que en este contexto tenemos que privilegiar el trabajo por encima de perder salario. Basta de esto, porque en el fondo nos estamos quedando sin salario y sin trabajo”.
Un conflicto que escala y un modelo en disputa
El plan de lucha, aprobado por más de 50 seccionales del país reunidas en Mar del Plata, prevé huelgas progresivas de 48 y 72 horas en las próximas semanas, aunque aún no se han precisado las fechas. La estrategia incluye asambleas en las plantas y acciones coordinadas para paralizar la producción. Se espera un impacto similar al de las medidas adoptadas en marzo de 2024, cuando el conflicto detuvo fábricas clave como Ternium, Acindar y Tenaris.
El trasfondo de esta escalada es el modelo económico de Javier Milei, que apuesta por una apertura comercial agresiva y una política de shock fiscal, en detrimento —según los sindicatos— del entramado industrial nacional. La UOM denuncia que el Gobierno desmantela la negociación colectiva y debilita el mercado interno a través del achicamiento del salario real y la liberalización de importaciones, que golpean de lleno a la industria local.
Más allá del salario: un grito por el trabajo industrial
La consigna “Primero la Dignidad” no es casual. Para el sindicalismo metalúrgico, el reclamo excede lo estrictamente salarial. “Estamos defendiendo no solo un aumento, sino la posibilidad misma de seguir trabajando. Hay empresas que ya están suspendiendo turnos, otras que directamente cierran líneas de producción porque no pueden competir con productos importados a precios imposibles”, explicaron fuentes del gremio.
La huelga nacional de la UOM podría marcar un punto de inflexión en la conflictividad laboral del año. Si bien otros sectores también vienen reclamando por la reapertura de paritarias, el paro metalúrgico representa una advertencia clara: la industria pesada, tradicional motor del empleo argentino, no está dispuesta a quedar relegada sin resistencia.
