23 de mayo de 2026

El consumo no encuentra piso y las ventas en supermercados retroceden un 5,1% interanual

El consumo masivo en Argentina profundiza su tendencia contractiva y consolida un escenario complejo para la economía doméstica. Los datos oficiales del Indec reflejan una caída real en las operaciones de las cadenas minoristas, que bajaron un 5,1% interanual durante marzo.

Ph: Edición La Pluma

Esta desaceleración, que acumula una pérdida del 3,1% en el primer trimestre de este año frente al anterior, evidencia el impacto del proceso inflacionario en la capacidad de compra de los ciudadanos, quienes reducen sus volúmenes de adquisición incluso en el rubro de bienes esenciales.

El fenómeno del retroceso en las ventas se traslada con mayor fuerza al sector de autoservicios mayoristas, donde la contracción alcanzó el 7,2% interanual en el mismo mes, marcando también una baja del 1,4% en comparación con febrero.

El análisis de los rubros permite entender la lógica de la crisis: los incrementos de facturación nominal se concentran en sectores críticos de la canasta básica como carnes, panadería y almacén, con alzas que exponen el peso de la actualización de precios más que una expansión real del consumo.

Frente a la licuación de los ingresos disponibles, la estrategia de financiamiento se convirtió en la principal herramienta de subsistencia para los consumidores.

En los supermercados, casi la mitad de los pagos totales se canalizan a través de tarjetas de crédito, dejando al efectivo y a las tarjetas de débito en un rol secundario.

Esta creciente dependencia del financiamiento con plástico para compras corrientes de alimentos revela un cambio estructural en las pautas de consumo, donde la clase media estira los plazos de pago para cubrir las necesidades mensuales básicas.

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