24 de mayo de 2026

La motosierra de Pettovello arrasó con 113 empleos de Capital Humano

La motosierra de Milei y Pettovello, ejecutada en el Día del Trabajador, no solo exhibe una política de ajuste brutal, sino también una postura ideológica: desmontar el entramado social construido durante décadas, incluso a costa del propio tejido laboral del Estado. La pregunta que queda es quién acompaña ahora a los más vulnerables, cuando incluso quienes los asistían han sido despedidos.

En una jornada cargada de simbolismo y contradicción, el Ministerio de Capital Humano —conducido por Sandra Pettovello— despidió el 30 de abril a 113 trabajadores de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, en vísperas del Día del Trabajador.

La medida, comunicada fríamente por correo electrónico bajo el asunto «RH Notifica», refleja el avance implacable del ajuste estatal impulsado por la gestión de Javier Milei, incluso sobre sectores especialmente sensibles como las políticas sociales y el trabajo comunitario.

El hecho no pasó desapercibido por su impacto humano y su fuerte carga simbólica: cesantear empleados el día que conmemora las luchas laborales resulta, al menos, paradójico. «Trabajé 15 años ahí, pero no tengo derecho a nada, sólo a retirar mis pertenencias», escribió Paula Blaser Manzo en una publicación en redes sociales. Su caso refleja el desamparo de muchos de los afectados, contratados bajo el régimen de “artículo 9”, una modalidad transitoria que les otorgaba estabilidad de hecho, pero no de derecho.

Promesas incumplidas y derechos recortados

Según la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), la mayoría de los despedidos había aprobado recientemente el examen de idoneidad implementado por Federico Sturzenegger en el marco del proceso de reestructuración estatal. Esa evaluación era, en teoría, una garantía para la renovación contractual. Sin embargo, el gobierno decidió no respetar ese compromiso.

Más grave aún: se trataba de trabajadores de programas socio-productivos destinados a fortalecer la economía social, como Banco de Herramientas, Argentina Recicla, Manos a la Obra, Economía Circular y otras iniciativas orientadas al trabajo autogestivo y comunitario. «Paradójicamente, en el Día de las y los Trabajadores, despidieron a quienes justamente acompañaban a los sectores más vulnerables del trabajo», señaló Ingrid Manfred, secretaria general de ATE en Capital Humano.

Un Estado en desmantelamiento

El Ministerio justificó la decisión alegando que se trataba de contratos vencidos y de trabajadores “en disponibilidad” por cierre de áreas. Sin embargo, esta explicación formal contrasta con el relato de quienes hasta hace poco estaban activos en sus funciones. Para muchos, se trata de un nuevo episodio de un plan sistemático de desguace estatal.

Desde diciembre, los despidos en el ex Ministerio de Desarrollo Social —ahora absorbido en la estructura de Capital Humano— rondan los 3.000. A nivel general, el propio Sturzenegger reconoció que ya se han ejecutado 45 mil cesantías en la administración pública, y anticipó una “súper reestructuración” para continuar profundizando el ajuste.

La motosierra no discrimina: además de los 113 despidos, unas 130 personas de planta permanente fueron reasignadas a la Secretaría de Trabajo, sin precisiones sobre sus funciones. “No sabemos qué tenemos que hacer el lunes”, dijo Augusta, una de las afectadas. “Nos pidieron que nos quedemos tranquilos, y ahora esto”.

Un ajuste que no es neutro

Detrás del relato oficial de eficiencia y “achique del gasto” se esconde una lógica que castiga a los trabajadores y debilita la capacidad del Estado para intervenir en territorios vulnerables. Lejos de ser solo números, los despedidos son quienes garantizaban el acceso a herramientas de producción, capacitaciones y redes de comercialización para sectores excluidos del sistema formal. Su ausencia no solo implica un drama personal, sino un retroceso en derechos colectivos.

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