26 de mayo de 2026

Milei avanza con un plan de bimonetización: se podrán usar dólares sin justificar su origen

La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Economía que conduce Luis «Toto» Caputo, busca avanzar de manera decidida hacia una bimonetización de facto, considerada por el Gobierno como paso previo a la anhelada dolarización plena.

En una nueva señal de su voluntad por transformar radicalmente el esquema monetario de la Argentina, el presidente Javier Milei prepara una batería de medidas para permitir el uso cotidiano de dólares sin necesidad de justificar su origen.

“Avancen en todo lo que sea posible”, fue la orden del mandatario a su equipo económico, según trascendió. El objetivo central es facilitar la circulación interna de divisas que hoy permanecen fuera del circuito formal —ya sea en cuentas en el extranjero, cajas de seguridad o directamente guardadas en los hogares— sin activar mecanismos punitivos por evasión fiscal.

De acuerdo con cifras oficiales, los argentinos atesoran fuera del sistema más de 271 mil millones de dólares, un volumen significativo que el Gobierno busca reactivar para motorizar el consumo y la inversión sin recurrir a la emisión monetaria.

Según adelantó la periodista Liliana Franco en Ámbito, el equipo de Caputo trabaja en una «sorpresa» regulatoria: un esquema legal que permitiría realizar transacciones con dólares —como la compra de electrodomésticos, vehículos, inmuebles y otros bienes durables— sin necesidad de rendir cuentas ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), una suerte de blanqueo encubierto que ya genera polémica.

Aunque las medidas aún no han sido formalmente anunciadas, se espera que incluyan resoluciones coordinadas entre el Ministerio de Economía, la AFIP, ARCA y el Banco Central, para permitir que los dólares en poder del público circulen libremente. Las autoridades aseguran que se establecerán controles mínimos para evitar la utilización del esquema como vehículo para el lavado de activos o la financiación del terrorismo.

Desde el oficialismo argumentan que esta liberalización del uso del dólar permitiría satisfacer la creciente demanda de dinero que acompaña la recuperación de la actividad —que, según estimaciones oficiales, estaría creciendo a un ritmo del 6% anual— sin necesidad de imprimir más pesos, en línea con el compromiso antiinflacionario del Gobierno.

Un plan con implicancias económicas y éticas

Los defensores del plan sostienen que liberar el uso del dólar podría generar un shock de confianza, aumentar la inversión privada y reducir la presión cambiaria. Sin embargo, los críticos no tardaron en señalar que la medida beneficiaría principalmente a quienes mantuvieron dinero no declarado, generando un fuerte incentivo a la evasión futura.

En términos prácticos, la iniciativa representaría un nuevo blanqueo, aunque sin los mecanismos tradicionales de sinceramiento fiscal ni aportes especiales al Estado. En cambio, se apostaría al dinamismo económico como mecanismo de compensación indirecta.

Más allá de los posibles beneficios económicos de corto plazo, la propuesta de Milei abre un debate de fondo sobre el orden institucional, la equidad tributaria y el modelo de país. ¿Es sostenible una economía donde la moneda nacional pierde centralidad y donde el cumplimiento fiscal se vuelve optativo?

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