13 de agosto de 2026

El Gobierno advierte un creciente rechazo a la política y teme perder su sello “anticasta”

“Detectamos un rechazo generalizado a todos los dirigentes”, señaló una fuente de peso del Gobierno a la Agencia Noticias Argentinas. Según el diagnóstico que circula en el oficialismo, ningún dirigente logra superar los 40 o 45 puntos de imagen positiva, mientras que los niveles de rechazo se mantienen por encima del 55%. Para el Gobierno, el dato revela que el malestar estructural con la política tradicional continúa vigente.

A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, en la Casa Rosada comienza a crecer una preocupación que podría impactar de lleno en la estrategia electoral de La Libertad Avanza: el rechazo social hacia la dirigencia política no habría desaparecido y el oficialismo teme que su propia gestión esté diluyendo la identidad “anticasta” con la que Javier Milei llegó al poder.

La inquietud se profundizó a partir de una serie de episodios que, según reconocen en el entorno presidencial, pueden afectar la credibilidad del discurso libertario. Entre ellos aparecen los casos de José Luis Espert y Manuel Adorni, quienes debieron apartarse de compromisos dentro del esquema oficialista en medio de situaciones judiciales que los involucraban.

A ese escenario se suma otro dato que comenzó a ganar peso en las mediciones. Un relevamiento de la consultora Casa Tres ubicó a la corrupción como el segundo principal problema del país, detrás de la situación económica, con un 16% de las respuestas. En el oficialismo interpretan que esta preocupación puede convertirse en un factor electoral relevante.

También generan dudas las señales que remiten a las prácticas de la política tradicional. Las reuniones partidarias y las fotografías de dirigentes dentro de la Casa Rosada son observadas con cautela por sectores del oficialismo, que consideran que esas escenas pueden entrar en contradicción con el mensaje de ruptura con la “casta” que permitió a Milei captar el voto de buena parte de su electorado en 2023.

Pese a este diagnóstico, en el Gobierno sostienen que Milei conserva un piso cercano a los 35 puntos de imagen positiva y descartan, por ahora, la posibilidad de que aparezca un nuevo outsider capaz de capitalizar el descontento. “La acumulación de comportamientos que la sociedad detesta no nos beneficia”, reconoció una fuente cercana al Presidente.

El escenario electoral que manejan los libertarios contempla, además, una eventual convergencia con el PRO. En sus proyecciones, si la oposición llega fragmentada a las elecciones y La Libertad Avanza logra consolidar un acuerdo con el partido fundado por Mauricio Macri, el oficialismo podría quedar en condiciones de disputar la continuidad de Milei por otros cuatro años.

En esa dirección se inscribe el reciente acercamiento entre Macri y Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y principal figura partidaria de La Libertad Avanza, con el objetivo de recomponer la relación entre ambos espacios y avanzar hacia una eventual alianza electoral.

El primer movimiento formal tendrá lugar este jueves a las 11 en la Casa Rosada, donde representantes del oficialismo y del PRO mantendrán un encuentro para comenzar a delinear un entendimiento. Por el Gobierno participarán el armador nacional Eduardo “Lule” Menem y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. En representación del PRO estarán los diputados Cristian Ritondo y Fernando de Andrés.

Así, mientras el oficialismo busca ordenar su frente electoral y ampliar su base política, aparece una contradicción que puede resultar decisiva: Milei necesita construir alianzas para sostener su poder, pero al mismo tiempo debe evitar que esa estrategia termine desdibujando precisamente la identidad antisistema que fue una de las claves de su llegada a la Presidencia.

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