22 de junio de 2026

La interna peronista se recalienta: La Cámpora impulsa a Leandro Santoro como rival de Kicillof para 2027

De ganar en la Ciudad, Santoro podría emerger como alternativa nacional. La agrupación kirchnerista busca limitar la proyección de Axel Kicillof dentro del peronismo.

La interna del peronismo ya comenzó a mostrar sus primeros movimientos de cara a 2027. En un gesto político de alto voltaje, sectores referenciados en La Cámpora comenzaron a evaluar con seriedad la proyección nacional de Leandro Santoro, actual candidato del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires.

El objetivo: posicionarlo como una figura capaz de disputarle el liderazgo del espacio a Axel Kicillof, el gobernador bonaerense que hasta ahora concentraba buena parte del capital político de la militancia kirchnerista.

La elección del 18 de mayo en la Ciudad será clave. Si Santoro logra un buen desempeño o incluso un triunfo —una hazaña que el peronismo no consigue desde el retorno de la democracia—, se abriría una ventana de oportunidad para reposicionarlo a nivel nacional. En los pasillos de La Cámpora ya hablan de “efecto contagio”: una victoria porteña podría alimentar el relato de renovación dentro del movimiento y cambiar el mapa interno del Frente de Todos.

Detrás de esta jugada se alinea un grupo de dirigentes camporistas que en los últimos meses han tomado distancia de Kicillof. Entre ellos, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza; el presidente del bloque de diputados bonaerenses, Facundo Tignanelli; el senador Emmanuel González Santalla y el diputado Martín Rodríguez. Todos comparten una creciente incomodidad con lo que perciben como el aislamiento político del gobernador, su falta de apertura al diálogo interno y su presunto rol en la fragmentación del espacio.

El núcleo duro camporista comenzó incluso a sugerir que Kicillof no es una víctima de las tensiones internas, sino uno de sus principales responsables. “Acá no hay lobos solitarios”, comentan en off allegados a la conducción de la agrupación, en referencia al contenido de los mensajes de ruptura que, según creen, son ideados por el propio gobernador.

La apuesta por Santoro, sin embargo, tiene sus límites. Algunos referentes reconocen que el exradical tiene una imagen “demasiado porteña” y que eso podría dificultar su proyección en el interior del país. Pero frente al desgaste de otras figuras y el perfil progresista moderado de Santoro, su figura aparece como una carta valiosa para disputar poder dentro del movimiento sin romper la unidad.

La estrategia también tiene un componente táctico: una interna competitiva entre Santoro y Kicillof permitiría a La Cámpora reposicionarse en la mesa de negociación de listas, algo que el gobernador ha evitado ceder desde que consolidó su liderazgo territorial en la provincia de Buenos Aires.

En este escenario, el peronismo se encamina hacia una redefinición profunda, donde ya no solo se discute quién lidera, sino qué proyecto representa el futuro del movimiento. Mientras Kicillof busca construir una épica de gestión desde la provincia, La Cámpora mueve sus piezas para no quedar relegada. Y en ese tablero, Santoro podría pasar de ser un candidato local a un protagonista nacional.

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