La interna libertaria avanza: El «Gordo» Dan arremetió contra Guillermo Francos
La polémica se originó a raíz de un voto en el Senado que ha puesto en evidencia las profundas divisiones dentro del oficialismo.

Un nuevo capítulo de la tensión interna en La Libertad Avanza (LLA) se desató tras un cruce en redes sociales entre el influencer libertario Daniel Parisini, conocido como el «Gordo» Dan, y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos.
El conflicto se encendió cuando el «Gordo» Dan criticó duramente al senador Luis Juez por votar en contra del veto a la ley de emergencia en discapacidad. Ante la contundente respuesta de Francos, quien defendió la postura del gobierno, el influencer redobló su apuesta y le dirigió un mensaje directo al funcionario.
Dos visiones en pugna: la vehemencia libertaria vs. la política tradicional
En su réplica, el «Gordo» Dan no solo se limitó a responder a Francos, sino que también dejó al descubierto las diferentes perspectivas que coexisten dentro del espacio libertario. El influencer contrastó su «vehemencia y frontalidad» con lo que considera la falta de entendimiento de Francos sobre el espíritu de la LLA.
En un tono crítico, el «Gordo» Dan le reprochó a Francos su pasado político, recordándole que mientras ellos «enfrentaban al sistema podrido» durante la campaña, él formaba parte del gobierno de Alberto Fernández. Esta crítica subraya una de las principales fracturas: la de los militantes «puros» de la campaña y los que, como Francos, se han incorporado al proyecto desde otras vertientes políticas.
El influencer acusa a los «inmorales» de poner en riesgo el «plan económico milagroso» del presidente Milei, utilizando a los sectores más vulnerables de la sociedad como «escudo moral». Este argumento no solo justifica su enojo, sino que también pone en tela de juicio la lealtad y los verdaderos motivos de quienes, según él, obstaculizan las políticas del gobierno.
Un reflejo de las tensiones latentes
Este conflicto, aunque protagonizado por figuras con distintos grados de peso político, es un síntoma de las tensiones internas que acechan a La Libertad Avanza. Por un lado, están los ideólogos y activistas que ven cualquier disidencia como una traición al proyecto fundacional. Por otro, se encuentran los funcionarios y legisladores que, con una visión más pragmática, deben negociar y ceder para lograr acuerdos en un sistema político complejo.
El cruce entre el «Gordo» Dan y Guillermo Francos no es un hecho aislado. Se suma a una serie de fricciones que evidencian la dificultad del oficialismo para mantener la cohesión. La línea entre la «casta» y los «leales» se vuelve cada vez más difusa, y lo que antes era un discurso de campaña ahora se traduce en una lucha por el poder y la influencia dentro del gobierno.
La pregunta que queda flotando es si estas divisiones podrán ser contenidas o si, por el contrario, terminarán erosionando la base de un proyecto político que se construyó sobre la idea de la unidad frente al «sistema».
