La Iglesia expresó preocupación por el clima de confrontación política en la antesala del Tedeum
En vísperas del tradicional Tedeum por el 25 de Mayo, la Iglesia Católica volvió a enviar señales de inquietud por el escenario político y social que atraviesa el país.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, advirtió sobre el crecimiento de la intolerancia y las descalificaciones en el debate público, en un mensaje que fue leído como una llamada de atención frente al aumento de la polarización.
Durante una celebración en la Catedral Metropolitana, García Cuerva apeló a un pasaje de San Pablo para destacar el valor de la convivencia en medio de las diferencias. “Hay diversidad de dones, de ministerios y de actividades, pero todos provienen de un mismo Espíritu”, expresó el religioso, al remarcar la importancia de preservar la unidad social pese a las distintas miradas y posiciones.
En ese contexto, el arzobispo planteó fuertes reflexiones sobre el presente político argentino. “Qué difícil es respetar la diversidad en tiempos de intolerancia. Qué difícil es convivir cuando se rechaza a quien piensa distinto. Qué difícil es dialogar cuando algunos se creen dueños de la verdad y desacreditan cualquier opinión contraria”, sostuvo.
Las declaraciones se producen en la antesala de una ceremonia que suele tener alto contenido simbólico e institucional. En ese marco, la Iglesia volvió a poner el foco en la necesidad de moderar el nivel de confrontación y recuperar espacios de diálogo en la vida pública.
La preocupación también alcanzó al Gobierno nacional. En las últimas horas, funcionarios de la administración libertaria mantuvieron contactos con representantes de la Conferencia Episcopal Argentina ante la expectativa por el mensaje que pueda surgir durante el Tedeum. Participaron de esas conversaciones el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.
Aunque no trascendieron detalles sobre el contenido que tendrá la homilía central, desde la Casa Rosada buscaron bajar el tono a cualquier posible tensión con la Iglesia.
Fuentes cercanas al oficialismo señalaron que el Ejecutivo no responderá públicamente al mensaje eclesiástico, incluso si incluye cuestionamientos. “Nunca se contestan este tipo de mensajes y no tendría sentido hacerlo ahora”, indicaron desde el entorno gubernamental.
