12 de septiembre de 2026

La crisis textil se profundiza: la producción cayó 15,9% en junio y el sector ya perdió casi 27 mil empleos formales

La recuperación del sector, según plantean desde FITA, requerirá políticas que permitan mejorar las condiciones de competitividad y sostener el entramado productivo, evitando que el cierre de empresas y la pérdida de empleo terminen provocando un deterioro difícil de revertir.

La industria textil atraviesa uno de sus períodos más complejos y continúa sin mostrar señales claras de recuperación. En junio, la actividad registró una caída interanual del 15,9%, mientras que en los primeros seis meses del año acumuló un retroceso del 24,4%. A este escenario se suma un fuerte deterioro del empleo y una utilización de las fábricas muy por debajo de los niveles habituales.

Los datos surgen del informe mensual de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que advierte que la estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no se traduce en una mejora concreta para el sector.

Para la entidad, la industria enfrenta un problema que excede la coyuntura y requiere medidas específicas para recuperar producción, inversión y competitividad.

La baja utilización de la capacidad instalada es uno de los principales indicadores de esta situación. En junio, las plantas textiles funcionaron al 46,6% de su capacidad, casi 13 puntos por debajo del promedio de la industria, que se ubicó en 59,1%.

El contraste con años anteriores evidencia además un deterioro sostenido: mientras en 2023 la utilización se movía entre el 50% y el 60%, desde 2024 se mantiene mayormente entre el 30% y el 50%, con registros cercanos al 30% hacia fines de 2025.

El impacto sobre el mercado laboral también resulta significativo. En mayo, el conjunto de las actividades vinculadas con la industria textil, la confección, el cuero y el calzado contaba con 93.952 trabajadores registrados.

Esto implicó una reducción de 1.229 puestos respecto del mes anterior y una pérdida de 16.244 empleos en términos interanuales.

Desde diciembre de 2023, la destrucción acumulada alcanza los 26.851 puestos de trabajo formales. Al mismo tiempo, cerraron 750 establecimientos, lo que representa un promedio aproximado de 30 unidades productivas menos por mes.

La tendencia plantea un problema que va más allá de la caída temporal de la demanda: la reducción de empresas y capacidad productiva puede dificultar una eventual recuperación futura.

El frente externo presenta algunos datos positivos, aunque insuficientes para compensar la debilidad del mercado interno. En junio, las importaciones de productos textiles disminuyeron 45,6% en volumen, mientras que las exportaciones aumentaron 56,5% en cantidades y 46% en valor.

Sin embargo, el incremento de las ventas externas estuvo concentrado principalmente en hilados y no alcanzó para revertir la pérdida de actividad doméstica.

A la vez, la participación de productos textiles importados en el mercado interno aumentó 60,1% durante el primer semestre. Para FITA, esta dinámica refleja las dificultades que enfrenta la producción nacional para competir en un contexto de consumo deprimido y mayores presiones externas.

El diagnóstico de la entidad es contundente: el ordenamiento macroeconómico, por sí solo, no está alcanzando para reactivar una industria que acumula más de dos años de retrocesos.

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