La Campagnola frena la producción en Mar del Plata y suspende a casi 60 trabajadores
Mientras la negociación salarial sigue abierta, el principal interrogante es si la paralización podrá limitarse a uno o dos meses o si las dificultades actuales se prolongarán, profundizando la incertidumbre laboral en una industria que depende de un abastecimiento pesquero cada vez más irregular.

La empresa, perteneciente al Grupo Arcor, paralizará temporalmente a su personal ante la acumulación de latas de atún y la escasez de caballa para sostener la producción. La medida podría extenderse entre uno y dos meses, mientras continúa la negociación por los ingresos que percibirán los operarios durante la suspensión.
La planta de La Campagnola en Mar del Plata resolvió suspender temporalmente a cerca de 60 trabajadores, en una decisión que vuelve a poner en evidencia las dificultades que atraviesa la industria conservera local.
La medida, comunicada a los delegados gremiales, comenzaría la próxima semana y tendría una duración estimada de entre uno y dos meses, aunque todavía no existe una definición sobre el plazo definitivo.
La decisión responde a una combinación de factores que afecta directamente el funcionamiento de la fábrica: la acumulación de existencias de conservas de atún y la falta de materia prima para elaborar caballa en las instalaciones ubicadas en la zona de avenida Edison y Ayolas. Según informó Revista Puerto, la empresa busca afrontar un escenario en el que no logra sostener el ritmo de producción habitual.
El caso expone las dificultades de una actividad que depende tanto de la colocación de sus productos en el mercado como de la disponibilidad de recursos pesqueros para mantener las líneas industriales en funcionamiento.
El exceso de stock y la escasez de pescado condicionan la actividad
Hasta el momento, los operarios habían mantenido cierta continuidad laboral mediante el procesamiento de lomos de atún congelados importados desde Ecuador. La estrategia permitía mantener activa una parte de la producción mientras se esperaba el desarrollo de la temporada de caballa, con la expectativa de diversificar la elaboración y reducir la dependencia del atún.
Sin embargo, la campaña pesquera no respondió a las previsiones. Los desembarques de caballa registraron una caída cercana al 90% respecto del año anterior, una contracción que restringió el abastecimiento de las conserveras y frustró la posibilidad de sostener la actividad mediante esa especie.
Al mismo tiempo, las existencias de latas de atún continuaron acumulándose en los depósitos. La combinación de un producto terminado que no encuentra suficiente salida y la falta de insumos para ampliar la producción genera un doble condicionamiento para la planta: por un lado, limita la necesidad de fabricar más conservas de atún y, por otro, impide sustituir esa línea por la elaboración de caballa.
El problema también está relacionado con las características productivas de la empresa. A diferencia de otras conserveras de la región, La Campagnola no utiliza anchoa de Rawson ni anchoa bonaerense como alternativa para mantener la actividad. Esa limitación reduce sus posibilidades de recurrir a otras especies cuando escasea la materia prima principal.
La caída de los desembarques repercutió en la operatoria de la flota dedicada a la caballa. El buque Floridablanca, que había salido a buscar esa especie, terminó abandonando esa actividad y retomó la pesca de merluza hubbsi ante los resultados desfavorables de la temporada.
En los últimos días también surgieron indicios de presencia de caballa en zonas más próximas a la costa, detectados por algunas embarcaciones costeras. No obstante, esas capturas representan, por ahora, una posibilidad de alivio y no una solución suficiente para garantizar el abastecimiento regular de la industria.
La situación pone de manifiesto la vulnerabilidad de un esquema productivo condicionado por la estacionalidad de la pesca. Cuando la disponibilidad de materia prima cae de manera pronunciada, las empresas que no cuentan con alternativas de abastecimiento o con otras líneas de producción tienen menos margen para sostener el empleo y la actividad.
Suspensiones y negociación por los ingresos de los trabajadores
La medida se instrumentaría bajo el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, una disposición que contempla acuerdos de suspensiones laborales por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador, o por fuerza mayor debidamente comprobada. Bajo las condiciones legales correspondientes, las asignaciones acordadas durante ese período pueden tener carácter no remunerativo.
El delegado de la planta, Daniel Maggio, confirmó a Revista Puerto que todavía se encuentra en discusión el porcentaje de los ingresos que percibirán los trabajadores mientras dure la suspensión. La negociación será determinante para establecer cómo atravesarán ese período los casi 60 operarios afectados.
Aunque la medida no implica por sí misma despidos, la incertidumbre sobre su duración y sobre los ingresos disponibles representa una preocupación para las familias que dependen de esos puestos de trabajo. La expectativa de los trabajadores es que la paralización sea transitoria y que la empresa pueda retomar la producción una vez superadas las dificultades de abastecimiento y comercialización.
La situación de La Campagnola excede el funcionamiento de una fábrica particular y refleja las dificultades que pueden generarse cuando confluyen problemas de oferta de materia prima, acumulación de productos terminados y escasas alternativas para sostener la producción.
La caída de la caballa evidencia el impacto de una temporada pesquera desfavorable, mientras que el stock acumulado de atún plantea un desafío comercial que también condiciona las decisiones industriales. Ambos factores terminan trasladándose al empleo, con trabajadores que enfrentan una interrupción de sus tareas sin certezas sobre cuándo volverán a sus puestos ni cuánto cobrarán durante ese lapso.
El desenlace dependerá de la evolución de las capturas, de la capacidad de la empresa para administrar sus existencias y de los términos que se acuerden con el personal. Por ahora, la suspensión de casi 60 operarios constituye una señal de alerta para el sector conservero marplatense, donde la continuidad de la actividad está estrechamente vinculada tanto a los recursos disponibles en el mar como a las condiciones del mercado.
