Kicillof rechazó el relato del “milagro económico” de Milei y advirtió por el impacto social del ajuste
Las declaraciones de Kicillof se produjeron ante empresarios, inversores y representantes de distintos gobiernos que participan de las actividades vinculadas con la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, aprovechó su visita a Estados Unidos para cuestionar la narrativa internacional que presenta al gobierno de Javier Milei como un caso de recuperación económica y sostuvo que, detrás de ese discurso, existe un deterioro que afecta al empleo, los salarios y la actividad productiva.
Durante un encuentro organizado por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, en la residencia oficial de los alcaldes de la ciudad, Kicillof afirmó que la Argentina no atraviesa un “milagro económico”, sino una situación que definió como una “verdadera catástrofe”.
El mandatario bonaerense cuestionó especialmente los efectos sociales del programa económico implementado por Milei. Según planteó, la pérdida de puestos de trabajo, el cierre de empresas y la caída de los ingresos configuran un escenario que, a su entender, contradice la imagen de éxito que el Gobierno busca proyectar hacia el exterior.
La intervención de Kicillof tuvo además una dimensión política: buscó disputar en un ámbito internacional el diagnóstico sobre la evolución de la economía argentina.
Mientras la administración nacional destaca el ordenamiento fiscal y la estabilización de algunas variables como señales de recuperación, el gobernador puso el foco en las consecuencias sobre la producción, el empleo y las condiciones de vida.
En ese marco, también cuestionó la orientación internacional del Gobierno. Kicillof sostuvo que Argentina atraviesa una transformación del orden mundial y una acelerada revolución tecnológica que podrían abrir oportunidades para el país debido a sus capacidades productivas, científicas e industriales.
Sin embargo, consideró que esas posibilidades están siendo desaprovechadas por una estrategia que, según su interpretación, profundiza la subordinación frente a las grandes potencias.
El gobernador bonaerense planteó, además, la necesidad de discutir un nuevo escenario internacional desde una perspectiva que incorpore soberanía, desarrollo productivo, justicia social e igualdad.
Su planteo buscó colocar la discusión económica argentina dentro de un debate más amplio sobre el rumbo que adoptarán los países frente a los cambios geopolíticos y tecnológicos.
Durante su estadía en Estados Unidos, Kicillof también informó que mantuvo reuniones con fondos de inversión internacionales vinculados con títulos de la provincia de Buenos Aires y con el proceso de reestructuración de su deuda.
El viaje le permitió, de ese modo, combinar dos objetivos políticos: cuestionar desde el exterior el diagnóstico económico que sostiene el Gobierno nacional y, al mismo tiempo, transmitir a inversores internacionales la posición de la administración bonaerense sobre sus compromisos financieros y sus perspectivas de crecimiento.
La disputa entre ambos diagnósticos refleja una de las principales controversias económicas de la Argentina actual: mientras el oficialismo pone el acento en la estabilización macroeconómica y el equilibrio fiscal, Kicillof concentra su crítica en los costos sociales y productivos de ese proceso.
La diferencia no es solamente discursiva, sino que expresa dos lecturas contrapuestas sobre qué indicadores deberían utilizarse para evaluar los resultados del programa económico.
