Kicillof busca tender puentes: condonarán deudas por $7.900 millones a municipios bonaerenses
Kicillof apuesta a jugar un rol compensador y articulador en una provincia donde los intendentes —más allá de su bandera partidaria— son piezas imprescindibles para la gobernabilidad. Y el miércoles próximo, si la Legislatura aprueba el proyecto como se espera, ese mensaje quedará plasmado en ley.

Con apoyo multipartidario, la Legislatura se apresta a aprobar un salvavidas financiero que aliviará a los intendentes. El gesto fortalece al gobernador ante una provincia en crisis y enciende lecturas políticas.
En medio de un contexto económico complejo y con los municipios bajo fuerte presión financiera, el gobernador bonaerense Axel Kicillof dio un paso estratégico para recomponer la relación con los intendentes: la Legislatura de la provincia de Buenos Aires se encamina a aprobar la próxima semana un proyecto que condona deudas millonarias que los distritos mantienen con la administración provincial desde la pandemia de COVID-19.
El monto total a condonar ronda los 7.900 millones de pesos, correspondiente a fondos otorgados en carácter de asistencia durante la emergencia sanitaria a través de dos programas: el Fondo Especial de Emergencia Sanitaria para la Contención Fiscal Municipal (Decreto 264/2020) y el Fondo Especial de Asignaciones Extraordinarias Salariales para Municipios (Decreto 1610/2023). Ambos fueron diseñados para sostener las finanzas locales en un momento crítico, pero incluían la obligación de reintegro.
Un alivio con consenso y trasfondo político
El proyecto fue consensuado en comisiones clave de la Cámara de Diputados bonaerense y contará con respaldo transversal, con impulsores de diferentes bloques, entre ellos Diego Garciarena (UCR), Juan De Jesús y Berenice Latorre de Caro (UxP), Matías Ranzini (PRO) y Valentín Miranda (UCR). La decisión muestra que la medida excede lo partidario y responde a una necesidad compartida por oficialismo y oposición a nivel municipal: garantizar funcionamiento básico sin ahogamiento financiero.
La iniciativa llega también tras gestiones directas de intendentes peronistas del conurbano que, semanas atrás, se reunieron con Kicillof y el ministro de Economía, Pablo López, para exigir certidumbre. Entre ellos, Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Mayra Mendoza (Quilmes), Gustavo Menéndez (Merlo) y Federico Otermín (Lomas de Zamora), actual presidente de la Cámara de Diputados bonaerense.
El gesto de Kicillof no es inocente: con la provincia golpeada por la recesión, la parálisis de la obra pública nacional y una merma de recursos coparticipables, el mandatario busca fortalecer su relación con los jefes comunales que operan como engranajes clave en el territorio. En ese marco, la condonación de deuda se transforma en una herramienta de cohesión interna y posicionamiento político en un año de transición y tensiones con la Casa Rosada.
Una medida pragmática en un tablero financiero adverso
Los municipios bonaerenses enfrentan un panorama crítico: caída de la recaudación, aumentos salariales pactados que deben cumplir, y mayor demanda social. La eliminación de la deuda les permitirá liberar recursos para gastos corrientes y evitar entrar en default interno o depender exclusivamente de transferencias discrecionales.
Desde lo fiscal, el esfuerzo del Ejecutivo provincial es significativo, aunque también simbólico: no implica la erogación de nuevos fondos, sino la renuncia a recuperar los ya transferidos. Aun así, representa una señal política poderosa en medio de un ajuste nacional que ha dejado a las provincias con menor margen de maniobra.
