Villarruel volvió a marcar diferencias con Milei y profundizó la interna por Defensa y las Fuerzas Armadas
Esta vez, el detonante fue la polémica por la adquisición de un avión en presunto mal estado para la Fuerza Aérea, situación que la titular del Senado utilizó para lanzar fuertes cuestionamientos hacia el área de Defensa y, de manera indirecta, hacia la conducción del Ejecutivo nacional.

La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a tomar distancia del gobierno de Javier Milei y dejó al descubierto, una vez más, la fractura política que atraviesa la cúpula de La Libertad Avanza.
A través de un mensaje público, Villarruel calificó el episodio como “gravísimo” y sostuvo que en otros períodos de gobierno “por mucho menos renunciaban todos los implicados”, una frase que fue interpretada en ámbitos políticos como una crítica directa a la falta de responsabilidades políticas dentro de la actual administración.
Pero el planteo de la vicepresidenta fue más allá de la compra del avión. En sus declaraciones también puso el foco sobre la situación estructural de las Fuerzas Armadas, denunciando bajos salarios para el personal militar y una profunda crisis en la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), a la que definió como “totalmente quebrada”.
La referencia no pasó inadvertida porque apunta directamente al área conducida por el ministro de Defensa, Luis Petri, uno de los funcionarios respaldados por el presidente Milei y con quien Villarruel mantiene diferencias desde hace tiempo respecto del manejo de la política militar y de seguridad.
Detrás de la crítica puntual emerge un conflicto político más profundo. La relación entre Milei y Villarruel atraviesa desde hace meses un deterioro sostenido que dejó de disimularse públicamente. El Presidente llegó a definir a su vicepresidenta como “traidora” y “demagoga”, cuestionando sus posicionamientos propios y sus intervenciones políticas por fuera del discurso oficial del Gobierno.
En paralelo, dentro del entorno presidencial crecen las sospechas sobre una eventual construcción política autónoma de Villarruel con vistas a 2027, hipótesis que alimenta aún más la desconfianza interna. Desde el círculo cercano a la vicepresidenta, en cambio, aseguran que existen sectores del oficialismo que impulsan un desgaste sistemático para forzar su salida política, aunque ella ya descartó cualquier posibilidad de renuncia.
El conflicto también se trasladó al funcionamiento institucional. Las diferencias por el manejo del Senado, la agenda parlamentaria y la relación con la oposición profundizaron el distanciamiento entre ambos dirigentes. A eso se suma un viejo reclamo de Villarruel: haber quedado marginada del control político de las áreas de Seguridad y Defensa, espacios que —según sostienen desde su entorno— formaban parte de los acuerdos originales durante la campaña presidencial de 2023.
