Javier Milei podría esperar los resultados de las elecciones en el búnker de LLA en Gonnet
La inminente presencia del presidente Javier Milei en el búnker de La Libertad Avanza (LLA) en Gonnet para el recuento de votos de la elección legislativa bonaerense no es un simple gesto de apoyo, sino una confirmación de la estrategia central de su partido: nacionalizar la elección provincial y apostar todo al carisma de su líder.

Sin embargo, esta táctica, que ha probado ser exitosa en el pasado, se enfrenta ahora a un escenario complejo, marcado por el escándalo de la ANDIS, la apatía del electorado y un territorio electoral históricamente hostil.
La apuesta de todo o nada en terreno adverso
La decisión de Milei de recortar su agenda internacional para estar presente el domingo en la provincia de Buenos Aires subraya la importancia que el oficialismo le da a este comicio. En un territorio que históricamente ha sido un bastión del peronismo y donde el presidente ha enfrentado protestas y agresiones, su presencia es un claro mensaje de que no se subestiman los desafíos.
La estrategia de LLA ha sido clara: utilizar la figura de Milei para galvanizar el voto y opacar a los candidatos locales. A través de una serie de visitas a municipios clave como La Matanza, Junín, Lomas de Zamora y Moreno, se buscó movilizar a un electorado que, en un escenario de baja participación, podría inclinar la balanza a su favor.
El fantasma de la ANDIS y el dilema del ausentismo
El optimismo del oficialismo, sin embargo, se ve matizado por el impacto de los recientes escándalos de corrupción. El caso de los audios de Diego Spagnuolo y las supuestas coimas que involucran a la Secretaría General de la Presidencia han dejado una huella.
Los propios sondeos de la Casa Rosada admiten un descenso en la imagen positiva del presidente, y se especula que este escándalo podría alimentar el ausentismo, un factor que, según las estimaciones de LLA, podría rondar entre el 40% y el 50%.
Este panorama de apatía electoral es una espada de doble filo para LLA. Si bien una baja participación podría beneficiar a un voto duro y movilizado, también podría castigar a un gobierno que no ha logrado conectar con los indecisos y los desencantados.
Los escenarios posibles y la tensión interna
Con un panorama tan volátil, las encuestas internas del oficialismo ofrecen un abanico de resultados, desde un «empate técnico» con Fuerza Patria hasta una derrota por un margen de entre cinco y ocho puntos. La victoria, aunque poco probable, sería un impulso crucial para las elecciones nacionales de octubre.
Sin embargo, una derrota, especialmente si es por un margen amplio, reavivaría la tensión interna entre los distintos sectores de LLA, especialmente entre el asesor Santiago Caputo y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, por el control del armado de las listas y la estrategia política.
En última instancia, la presencia de Milei en el búnker de Gonnet no es solo una cuestión de confianza, sino una jugada de alto riesgo. Si el resultado es favorable, reforzará su posición de líder indiscutido. Si es adverso, la derrota podría interpretarse como un fracaso personal y daría lugar a una ola de críticas y cuestionamientos que no solo afectarían el futuro de sus aliados en la provincia, sino que también podrían poner en tela de juicio la viabilidad de su proyecto a largo plazo.
