Irán advierte que una ofensiva de EE.UU. podría expandir el conflicto más allá del Golfo
La creciente confrontación entre Irán y Estados Unidos ha entrado en una fase de mayor riesgo estratégico, con Teherán endureciendo su discurso y advirtiendo que cualquier nuevo ataque contra su infraestructura desencadenará una respuesta de mayor alcance, dirigida no solo contra intereses estadounidenses, sino también contra infraestructuras estratégicas en toda la región.

Las declaraciones del portavoz del Cuartel General Central Khatam al Anbiya, coronel Ebrahim Zolfaqari, reflejan un cambio en la lógica de la disuasión iraní. Más que prometer una represalia proporcional, el régimen anticipa una respuesta «más severa, extensa y devastadora», buscando elevar el costo político y militar de una eventual ofensiva estadounidense y desalentar una escalada directa.
En este contexto, el estrecho de Ormuz vuelve a situarse en el centro de la disputa. Teherán considera esta vía marítima, por donde transita una parte significativa del comercio mundial de petróleo, como una «línea roja» de su seguridad nacional. Las autoridades iraníes sostienen que mantienen capacidad para controlar el paso desde distintos puntos de su territorio, un mensaje orientado a demostrar que los recientes bombardeos estadounidenses no han reducido su capacidad de influencia sobre uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.
Mientras tanto, ambas partes mantienen un intercambio de ataques cada vez más amplio. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) aseguró haber lanzado misiles contra una base militar estadounidense en Jordania y drones contra instalaciones en Kuwait y Baréin, acciones que presentan como respuesta a bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní. Paralelamente, Washington informó nuevas operaciones aéreas contra centros de mando, sistemas de defensa y capacidades de misiles y drones, ampliando por primera vez sus ataques hacia zonas cercanas a Teherán y al norte del país.
La narrativa de ambos gobiernos también forma parte del enfrentamiento. Irán acusó a Estados Unidos de atacar un área próxima a un hospital infantil oncológico y calificó el hecho como un crimen de guerra, una versión que no ha podido ser verificada de manera independiente. Washington, por su parte, sostiene que sus operaciones están dirigidas exclusivamente contra objetivos militares vinculados a la capacidad ofensiva iraní.
Sin embargo, el elemento más preocupante de la actual crisis trasciende el intercambio de ataques. Diversos indicios apuntan a que Teherán estudia ampliar la presión sobre el comercio marítimo internacional mediante sus aliados regionales. Según distintas informaciones, Irán habría solicitado a los hutíes de Yemen prepararse para intensificar operaciones en el estrecho de Bab el Mandeb, acceso estratégico al mar Rojo, en caso de que Estados Unidos ataque infraestructura energética iraní.
De concretarse ese escenario, la crisis dejaría de concentrarse únicamente en el Golfo Pérsico para extenderse a dos de los principales corredores marítimos del planeta: Ormuz y Bab el Mandeb. El impacto potencial alcanzaría no solo al mercado energético, sino también al comercio global, incrementando el riesgo para las cadenas logísticas internacionales y elevando la presión sobre los precios del petróleo y los costos del transporte marítimo.
Más allá del plano militar, las últimas declaraciones del liderazgo iraní muestran que Teherán busca fortalecer su posición negociadora mediante una estrategia de presión escalonada. El mensaje es claro: cualquier incremento de la presión estadounidense tendrá consecuencias regionales, con capacidad para involucrar a actores aliados y abrir nuevos frentes de confrontación.
En este escenario, la evolución del conflicto dependerá menos de los ataques puntuales que de la capacidad de ambas potencias para evitar que la competencia militar derive en una interrupción prolongada de las rutas marítimas estratégicas, un desenlace que tendría repercusiones económicas y geopolíticas mucho más allá de Oriente Medio.
