Inflación de julio: el 1,9% del INDEC alimenta la narrativa oficial, pero plantea dudas sobre su sostenibilidad
El 1,9% de julio es una buena noticia para la narrativa oficial, pero su sostenibilidad dependerá de que no se acumulen tensiones cambiarias, tarifarias o salariales que puedan disparar nuevamente la inercia inflacionaria. La historia económica argentina enseña que los períodos de calma de precios suelen ser breves si no se acompañan de un plan consistente y creíble.

El INDEC informó que la inflación de julio fue del 1,9%, acumulando un 17,3% en lo que va del año y marcando la variación interanual más baja en más de cuatro años: 36,5%.
A primera vista, el dato refuerza la idea de que la economía transita un período de estabilidad de precios, algo que el Gobierno no dudará en presentar como un logro político y económico. Sin embargo, un análisis más profundo muestra que la aparente calma inflacionaria podría ser más frágil de lo que sugieren las cifras.
La cifra oficial estuvo en línea con lo que proyectaban la mayoría de las consultoras —entre 1,6% y 2%— y no difiere demasiado de los datos de mayo (1,6%) y junio (1,9%). Pero la brecha con la medición de la Ciudad de Buenos Aires, que registró un 2,5% para el mismo mes, revela que la inflación no golpea con la misma intensidad en todo el territorio y que la canasta porteña, más expuesta a turismo y servicios, muestra una presión mayor.
Un elemento que llama la atención es la aparente desconexión entre la suba cercana al 14% del dólar en julio y el impacto en los precios. Si bien no se observa un traslado inmediato, economistas advierten que la postergación del pass-through cambiario podría significar un ajuste más abrupto en los próximos meses, especialmente si se relajan los controles o si el tipo de cambio vuelve a acelerar.
El informe también muestra que la desaceleración de precios no es homogénea: en hogares de mayores ingresos, la inflación llegó al 2,35% en julio, mientras que en los sectores de bajos recursos fue menor al promedio, lo que refleja que la contención de precios se sostiene sobre todo en alimentos, pero no en servicios y turismo, más consumidos por los estratos altos.
Consultoras como Eco Go, LCG y C&T señalan que las bajas en verduras, carnes y frutas ayudaron a moderar el índice, pero advierten que se trata de factores estacionales. La inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— fue del 1,4%, la más baja desde mayo de 2020, un dato que en apariencia es alentador, pero que también podría reflejar un freno en la actividad y una caída en el consumo.
