Venezuela actualizó los números del desastre: ya son 589 los muertos y 2.980 heridos
Con cientos de fallecidos, miles de heridos y comunidades enteras comprometidas por los daños estructurales, Venezuela enfrenta una de las emergencias naturales más graves de los últimos años, mientras las tareas de rescate y la asistencia a los damnificados continúan desarrollándose contrarreloj.

El Gobierno de Venezuela informó un nuevo balance sobre las consecuencias del doble terremoto que sacudió al país el miércoles y confirmó que la tragedia continúa agravándose. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció que el número de víctimas fatales ascendió a 589, mientras que 2.980 personas resultaron heridas, en un escenario donde las tareas de búsqueda y rescate siguen siendo la principal prioridad de las autoridades.
Durante una conferencia de prensa, Rodríguez explicó que los equipos de emergencia permanecen desplegados en las zonas más afectadas con el objetivo de localizar sobrevivientes atrapados entre los escombros. Según precisó, las operaciones permitieron rescatar con vida a decenas de personas, aunque advirtió que la magnitud de los daños mantiene abiertas numerosas tareas de búsqueda.

«Desde el primer momento el objetivo fue salvar vidas», afirmó la funcionaria, al destacar el trabajo ininterrumpido de rescatistas, bomberos, personal sanitario y efectivos de seguridad que intervienen en las áreas devastadas por el movimiento sísmico.
Además de las labores de rescate, el Ejecutivo puso en marcha un amplio operativo de asistencia destinado a atender las necesidades básicas de la población afectada. Rodríguez indicó que se trabaja en la distribución masiva de alimentos y agua potable, mientras continúan las evaluaciones sobre los daños ocasionados en viviendas, edificios e infraestructura pública.
En paralelo, el Gobierno resolvió reforzar el control del territorio mediante la militarización del estado de La Guaira, una de las regiones más golpeadas por el desastre. La medida implica el despliegue de efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para colaborar en las tareas de asistencia, garantizar la logística de la ayuda humanitaria y mantener el orden en medio de la emergencia.

La decisión refleja un cambio en la estrategia oficial, que pasó de una etapa centrada exclusivamente en el rescate de sobrevivientes a otra orientada a gestionar las consecuencias sociales y humanitarias de la catástrofe. A medida que aumenta el número de víctimas y se dimensiona el impacto del terremoto, el desafío del Gobierno ya no se limita a las operaciones de salvamento, sino también a garantizar el abastecimiento y la recuperación de las zonas afectadas.
