12 de julio de 2026

Garbarino y Compumundo, al borde del abismo: solo cinco días para evitar la quiebra

La cuenta regresiva para dos de las marcas más emblemáticas del retail argentino comenzó. El juez Fernando D’Alessandro, titular del Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 7, abrió un registro de apenas cinco días para encontrar compradores interesados en Garbarino y Compumundo.

Si no aparece una oferta, la próxima semana se declarará la quiebra definitiva, siguiendo el mismo camino que ya recorrió Garbarino Viajes, cuyo derrumbe fue decretado el 17 de junio.

La decisión judicial, más que una oportunidad, parece una prórroga simbólica de una agonía anunciada. “Es muy difícil que en los próximos días surja un capitalista que levante el concurso de las dos compañías, aunque todo puede pasar”, confesó, bajo reserva, un ejecutivo del sector. El diagnóstico es lapidario: la caída es casi inevitable.

Los interesados en pujar por los restos del imperio deberán inscribirse en el registro judicial depositando 400.000 pesos y luego, si hay propuestas, el juez designará un evaluador para analizar su viabilidad y establecer el valor real de las marcas. Pero el calendario juega en contra: solo hay cinco días hábiles antes del colapso definitivo.

El escenario actual es el resultado de una crisis que lleva años gestándose. Desde que Carlos Rosales tomó el control de Garbarino en 2020, en plena pandemia, las señales de deterioro fueron evidentes: cierre de sucursales, suspensión de operaciones en plantas como Tecnosur y Digital Fueguina en Tierra del Fuego, caída del negocio financiero (Fiden) y, finalmente, la quiebra de Garbarino Viajes. Hoy, el derrumbe parece irreversible.

La historia de Garbarino y Compumundo expone algo más que un fracaso empresarial: revela el colapso de un modelo comercial que no supo adaptarse a la transformación digital, el impacto de la macroeconomía argentina y la falta de regulaciones para evitar que decisiones empresariales arrastren a miles de empleados y acreedores al vacío.

¿Quién querría comprar dos marcas con deudas millonarias, operaciones paralizadas y reputación en crisis? El plazo judicial vence en cinco días, pero el verdadero reloj corre desde hace cuatro años. Todo indica que Garbarino y Compumundo no se enfrentan a una “oportunidad”, sino a la crónica de una muerte anunciada.

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