22 de mayo de 2026

Fuerte reclamo de la Iglesia al Gobierno de Milei: “Debemos concebir la importancia de una jubilación digna”

En un contexto económico signado por la crisis, la inflación y el ajuste fiscal, la institución eclesiástica volvió a posicionarse como una voz crítica frente a las consecuencias sociales del modelo libertario impulsado por el presidente Javier Milei.

En una ceremonia profundamente simbólica realizada en Villa Soldati durante la Misa Crismal del Viernes Santo, la Iglesia Católica —a través del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva— elevó un reclamo contundente al gobierno nacional, exigiendo una política más humana y respetuosa hacia los adultos mayores.

El acto se llevó a cabo en la parroquia Virgen Inmaculada, en el corazón de un barrio popular, y tuvo como eje la consigna “A los pies de nuestros abuelos”. Allí, Cuerva lavó los pies de decenas de personas mayores —en alusión al gesto de Jesús en la Última Cena— y reclamó con claridad:
“Debemos concebir la importancia de una jubilación digna, que les permita descansar con dignidad tras una vida de trabajo. Queremos reconocer su dignidad, que tengan medicamentos y todo lo que necesitan”.

Una crítica con fuerte carga política y social

El mensaje no fue meramente litúrgico. En una semana particularmente significativa para el cristianismo, la Iglesia aprovechó el peso simbólico de la fecha para visibilizar una problemática que golpea con crudeza a millones de jubilados: la pérdida del poder adquisitivo, la falta de acceso pleno a medicamentos y prestaciones, y la sensación de abandono institucional.

El arzobispo llamó a poner el “dominio político en el corazón”, apelando a una mayor sensibilidad humana en el ejercicio del poder y advirtiendo sobre los efectos de un enfoque tecnocrático y puramente económico en la gestión del Estado. La crítica se suma a otras expresiones de la Iglesia en los últimos meses, que desde los barrios populares alertan sobre el deterioro del tejido social.

La voz de los barrios y un mensaje de unidad

Previo a la misa, sacerdotes y comunidades vinculadas al Hogar de Cristo difundieron un comunicado donde manifestaron su profunda preocupación por la situación de los adultos mayores, y por el clima de “desencuentros y divisiones” que atraviesa a la sociedad.
“Cuando se rompe el tejido social, es necesario integrarnos y no dejar a nadie afuera. El jubilado no está retirado de la vida”, sostuvieron, al tiempo que propusieron a los fieles reencontrarse con la fe como herramienta de unidad.

En este sentido, el reclamo eclesiástico no sólo apunta a una mejora concreta en el sistema previsional, sino que plantea una crítica de fondo a la lógica individualista y meritocrática que domina el discurso oficial.

¿Un nuevo rol político de la Iglesia?

Si bien la Iglesia ha sido históricamente un actor influyente en la vida pública argentina, en los últimos tiempos ha asumido un rol cada vez más activo en la denuncia de las desigualdades. En contraste con su postura más ambigua en gobiernos anteriores, la gestión de Javier Milei parece haber reactivado una veta más combativa, sobre todo a través de sus sectores más comprometidos con los barrios populares.

La misa del Viernes Santo, lejos de ser un simple acto religioso, se convirtió así en un llamado a la conciencia colectiva y a la responsabilidad política. La pregunta que queda abierta es si el Gobierno escuchará ese clamor o si, por el contrario, profundizará una línea de confrontación con quienes, desde la fe y la acción social, reclaman por los más vulnerables.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *